UNA REFLEXIÓN

En la etapa- Siberia- Santandercito- Siberia, nuevamente vimos al regreso un completo “reguero de ciclistas” en la carretera.

En las subidas cada ciclista busca superar a los que más pueda,  esto es inevitable y a nuestro juicio está bien, pues la gente quiere probar qué tanto le sirvió  su esfuerzo en los entrenamientos entre semana. es una sana competencia..

El problema radica en que una vez que se llega a la cima, cada uno trata de bajar lo más rápido posible para aumentar la distancia o para recuperar el terreno perdido, pero solo pensando en llegar primero a la meta a como de lugar; cuánto se queden sus compañeros o cuánto deba transitar en solitario importa poco. En algunos casos, afortunadamente ya pocos, descienden de manera suicida para llegar con ventaja a la meta. En reiteradas ocasiones hemos insistido en el grave riesgo que corren, pero como no hemos logrado hacerlos entrar en razón ya optamos hace rato por no volver a llover sobre mojado, esperamos que por lo menos piensen en sus familias.

En el terreno plano cada uno trabaja de manera individual   o como máximo en grupos de dos o tres ciclistas. Paulatinamente hemos venido perdiendo el sentido de grupo por el espíritu competitivo e individualista que cada día se acentúa.

La labor del vehículo acompañante se complica, pues al conductor elegido le queda imposible ir a la punta del lote y volver. De igual manera la asistencia en un eventual accidente o en una simple pinchada es difícil por las distancias que se generan entre cada pequeño subgrupo.

Lo que es más preocupante es que ya prácticamente nos vemos solo a la salida, pues ni siquiera en la tertulia nos podemos encontrar todos, dado que algunos de los que llegan primero se van retirando, pues saben que el último llega con una buena diferencia en tiempo.

A este paso me pregunto para qué tomarnos la molestia de salir en grupo si a los pocos kilómetros cada uno solo piensa en su propio interés. Para qué el carro acompañante, si no puede cumplir su papel de apoyo?. No sería mejor que cada cual salga por su cuenta, haga su recorrido individualmente y regrese a casa?; igual corren el mismo riesgo que hoy en la forma personalista como estamos trabajando.

Pretender que el grupo se mantenga completo en todo el trayecto hasta el regreso es imposible, pues sabemos que hay varias categorías. Además está probado que un grupo de 25 ciclistas es peligroso al regreso. Pero es posible limitar la competencia a las subidas y trabajar en el plano en uno o dos grupos, dejando de lado ese ánimo de competitividad y pensando más en la seguridad y en la diversión. No nos digamos mentiras nosotros ya no estamos para ganar la vuelta a Colombia.

Qué es lo ideal?. Aunque sería mejor reunirnos y concertar, mientras lo logramos nos atrevemos a resumir esta propuesta que cada uno de Uds. puede complementar.

  1. Deberíamos antes de salir cada domingo ponernos de acuerdo en el recorrido que hará la categoría A y la categoría B. Igual que lo hace el grupo de Nobile.(Cat.C).  Hoy nadie dice hasta dónde va, simplemente cuando cree que ha cumplido su meta gira y regresa.
  2.  La categoría A debe hacer siempre un recorrido de 4 o 5 kmts más largo, o dar una ventaja equivalente a la B para que en la montaña no tomen tanta distancia y no se aburran esperando en la meta.
  3. Al inicio de la montaña, cada uno puede trabajar haciendo su mayor esfuerzo, según su nivel de preparación.
  4. En la cima o abajo, cada categoría debe reagruparse para trabajar en el plano con su grupo, tratando de llevar a todos a la meta sin dejar a nadie a la deriva y a su suerte, como hoy ocurre.
  5. De esta forma las distancias entre grupos no serán grandes y se facilitará el trabajo del carro acompañante.

Indudablemente que hemos avanzado sustancialmente, el grupo tiene hoy un nivel superior de preparación individual que en años anteriores, pero estamos cayendo en una competitividad perniciosa que nos está haciendo olvidar que  nuestro objetivo primordial no es hacer una contrarreloj, todos contra todos, cada domingo. Está bien que cada vez nos esforcemos más con recorrido largos, pero que limitemos la competencia a los tramos de montaña y que pensemos más en un trabajo de grupo por categorías.

No queremos imponer nada, solamente invitarlos a la reflexión. Piénsenlo, por favor y déjenos conocer sus comentarios y sugerencias.

RESPUESTA AL REFLEXIVO COLUMNISTA:

Yo estaría de acuerdo con la propuesta que hace el reflexivo escritor de la columna “UNA REFLEXION”, publicada en la sección “Lo que no salió en la crónica” en el sentido de no bajar rápido y reagruparnos en el plano hasta llegar juntos a nuestra meta, si en realidad existiera en el grupo ese factor de solidaridad que siempre se pregona pero que nadie cumple.

Veamos: se dice que “El problema radica en que una vez que se llega a la cima, cada uno trata de bajar lo más rápido posible para aumentar la distancia o para recuperar el terreno perdido, pero solo pensando en llegar primero a la meta a como de lugar; cuánto se queden sus compañeros o cuánto deba transitar en solitario importa poco.”

Eso es verdad, pero la razón es muy simple. La misma persona que escribió esa columna, de la cual desconozco su identidad, jamás espera a nadie cuando, por ejemplo, subimos a Canicas o vamos a la Pradera, porque mientras más se pueda alejar en el plano de aquellos que constituyen sus rivales más cercanos, lo hace, para luego en la tertulia afirmar que “comió” a uno u a otro.

No se ha visto en el grupo que los que han ido a La Pradera o a Canicas esperen a aquellos que no pudieron dar buenos resultados en la montaña, y lo que es peor, en el plano es fratricida la manera como los de la A y la B se trenzan en una encarnizada carrera hacia Puente Piedra para luego desaparecer en el horizonte sin que el “quedado” tenga la más mínima esperanza de alcanzarlos, quedándole como única posibilidad viajar en solitario o subirse al carro. Y la respuesta que le dan a ese ciclista “quedado” es muy simple: ¡ahh, para qué no entrenó en la semana! Y, esa, creo, no debería ser la actitud de un grupo que pregona la solidaridad.

Primero debemos reflexionar sobre lo que hacemos nosotros en carretera con nuestros compañeros, para luego criticar a los que tienen el “talento” de aprovechar las bajadas, para medio ponerse a tono con todos los miembros de CicloBR que sí entrenan y que sí pueden darse el lujo de subir de primeros y rodar de primeros en el plano sin importarles un “rábano” a los que se quedaron.
Cordialmente,

Columna abierta.

ALBERTO RIVERA

PD: Como parece que existe una confusión, con todo gusto aclaramos que la reflexiòn fue escrita por ORLANDO MÁRQUEZ MURCIA, perdón por la omisión.

En cuanto al texto de la respuesta de mi amigo Alberto, me satisface sobre manera su valioso aporte. Esa es la idea, que cada uno reflexione y exprese su pensamiento crítico constructivo sin tapujos, pues estamos ante un problema que hoy puede que no sea grave, pero que a mi manera de ver terminará afectando la continuidad del grupo. Aunque se nota alguna pequeña molestia por el tema de la velocidad en bajadas (no fue mi intención aludir a casos personales, lo hice por la seguridad del grupo), en el fondo repito, hay valiosos aportes en esos comentarios y tienen la virtud de que por primera vez se pone el tema sobre la mesa con críticas certeras y sinceras y que por supuesto deben ser evaluadas por todos nosotros. Precisamente si no tomamos medidas la gente terminará bajando a mil, exponiendo su vida para "no llegar quedado", pues nadie espera a nadie. Competir así, no es el objetivo del Grupo. tenemos que trabajar en grupo al regreso para llegar UNIDOS, en cada categoría , esto NO ES EL TOUR DE FRANCE, ni nos pagan por ganar unos metros.El Objetivo es divertirnos, dentro de una sana competencia, llegar a la meta final en grupo por categorías y a casa sanos y salvos.

Qué bueno sería recibir otros comentarios y dedicarle el sábado y el domingo unos minutos para debatir, es más importante que seguir montando en bici sin objetivos y de esa manera tan individualista. Realmente en el fondo estamos de acuerdo Albertico.

Omarquez

Estoy completamente de acuerdo con la reflexión y apoyo lo de las categorías y los tramos a seguir con cada una de ellas.  Estoy dispuesta a seguir pedaleando con este hermoso grupo de la "B" y no forzar con los señores de la "A", soy mujer y por lo tanto no estoy dispuesta a igualarme a ellos.  Es impresionante la rivalidad que está existiendo por algunas personas hacia otras y veo innecesario esto; ya que termina volviéndose en asunto personal y no queremos esto para el grupo.

Gracias compañeros-as por hacer de este grupo una familia sin rencores y desavenencias!

Esther Rueda Fuentes

La reflexión es buena, no nos calentemos, no la tomemos personal creo yo. Si es bueno aclarar muchos errores que estamos cometiendo.

Sinceramente debemos tomar conciencia... la vida es un hilo, cuidemos lo poco que nos queda para algunos y poderla disfrutar, esta reflexión es por nuestro bienestar y el de nuestras familias. 

Lo que si me parece importante, es que después de haber trabajado en el recorrido, hecho la montaña, al regreso RE-AGRUPEMONOS y verán lo bonito que nos vemos.

Y bueno (con el respeto que se merecen todos "A","B", "C", ..."Z"), si entrenamos y nos encontramos el Domingo es porque nos gusta este deporte, por salud, bienestar, compartir y también mostrar los resultados del esfuercito... y si vemos que no podemos o no hemos entrenado, pues no persigamos, andemos a nuestro ritmo o esperemos al grupo que viene detrás y dejen que se vaya el que ha trabajado. Es mi humilde opinión, puede que este equivocada. 

En lo personal, no veo RIVALES, veo guerreros colegas, amigos y una gran familia. Los aprecio MUUUUCHO MUUUUUCHO

Abrazos cargado de cariño, 
Anilsa Gomez R.

Mi reflexión.

Estoy de acuerdo con la propuesta de las categorías, en mi caso que pertenezco a la categoría C, veo que de manera rotativa llegan integrantes al grupo y que por haber interrumpido el entrenamiento por diferentes motivos, he tenido la dicha de que me acompañen, dado que su rendimiento no es muy alto. Aunque somos muy pocos, normalmente dialogamos antes de salir y nos ponemos de acuerdo en qué recorrido vamos a hacer o en qué parte nos devolvemos y así, aveces, logramos andar acompañados, así sean dos o tres.

Me parece importante y buena la idea que nos reagrupemos al final de las subidas y tratar de bajar en grupo para que ninguno tenga que andar solo, expuesto a tantos peligros y a que suceda algo y que el grupo ni se entere.
Considero que este tipo de reflexiones tiene un único objetivo y es el bien del grupo.  Gracias, Nobile C González O.


Bogotá, agosto 23 de 2011

 

 

 


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nuestra casi profe