Bogotá, Septiembre 25 de 2011
Como decía el famoso capitán Kirk de la serie de TV Viaje a las estrellas esta es nuestra bitácora de vuelo: Día 25 mes de septiembre, salida dominical número 29, hoy estamos dirigiendo nuestras delgadas naves de carbono y aluminio de dos ruedas hacia la población de Chocontá, al norte de Bogotá y luego hacia Guatavita de regreso. Último recorrido del mes por la ruta de los Muiscas, o Moscos.
Ayer llovió en la capital, pero hoy el clima es bueno, algo nublado pero no parece que se avecine lluvia. Estamos frente al Parque Jaime Duque, en el municipio de Briceño y nos alistamos para partir; el sol brilla, pero se aprecian unas nubecitas grises, parecen ser las mismas que vimos hace 15 días y se nota que no traen buenas intenciones, pues paulatinamente van opacando al astro rey.
Marcolino Barrera ha decidido acudir a la ayuda de su bella hija Sandrita para que oficie como conductora, en el Chevrolet recién lavadito. Los Barrera han traído racimos de bananos, barritas de granola y galletas para cada ciclista; como dirían nuestras colegas, tan divino mi Marquito y mi Sandris…

Los tripulantes de las naves suman 27 (), incluido el Doctor Andrés Córdoba médico colombiano residente en la Florida que anda de vacaciones y como siempre es bienvenido al grupo.
Tres, dos, uno, despegamos, las nubecitas grises vencieron al sol, lograron su cometido y ahora comienzan a soltar briznas de lluvia fina, como queriendo amenazarnos para que retornemos, pero los 27 ciclonautas seguimos adelante con la mira puesta en Chocontá.
Pasamos Tocancipá, Gachancipá y llegamos al peaje, lo que significa para nosotros que la primera cuesta está muy cerca. Nuestras delgadas navecitas nos llevan raudas a la cima de esta corta subida y descendemos para pasar frente a la entrada a Sesquilé.
Sabemos que a poco menos de dos kilómetros nos espera la cuesta durita, para subir al Sisga. Anita Gira hacia Sesquilé, esta vez no quiere ir al Sisga, la siguen Nobile y Nelson, mientras el grupo prosigue compacto su camino hacia Chocontá.
Cuando sus naves se inclinan unos pocos grados al inicio de la pendiente, Alberto Pineda y Miguel Granados pisan el acelerador y en segundos abren un boquete en el grupo que va convirtiéndose en una flotilla. Eduardo González trata de seguirlos a prudente distancia.
Atrás Orlando Molano pone también distancia al grupo que lo persigue compuesto por Villarreal, Pulga, Pedro, Márquez, Ordóñez y cerrando Víctor Molano. Esther, Bolaños y Chucho no logran conectar. Más atrás Pachito, que hoy andaba en su día sobrepasa a Anilsa, que parece acusar el cansancio y los síntomas de la gripa que según ella la atrapó, pronto opta por completar la subida acompañando a Sandrita en el carro, parece que la cosa es grave pues no es usual ver a Super- Anilsa en el carro acompañante, el único virus que le conocíamos era el BIC1N1.
Alejo y Marcolino trabajan para recortarle distancia a Rivera que los antecede, más atrás Chucho la toma de suavidad, mientras el médico Córdoba a quien se le había zafado la cadena persigue con William Trejos, que le ha sacado alguna distancia a Melki.
Adelante Villarreal prende el turbo y se lanza en pos de la nave de Molano que tiene a la vista y distancia unos metros a sus perseguidores, excepto a Márquez quien gira el timón y sigue su trayectoria, con Pulga a la retaguardia; Ordóñez pasa de largo en el último kilómetro, llevándose a Márquez a la rueda con lo cual este toma ventaja que sostiene hasta la cumbre y corona muy cerca de Molano. Pulga corona tratando de alcanzar a Villa, piloto que vino a demostrar que ha hecho muchas horas de vuelo.

El poeta se sacrificó ayudando a despinchar a Mora amigo de Molano, ese es un ejemplo de lo que se debe hacer en el mes del amor y la amistad.
En la medida que el grupo va llegando a la cima del Sisga, la llovizna se intensifica obligándonos al uso de los impermeables. Como el panorama hacia adelante en el Sisga es de lluvia fuerte, optamos por regresar y desistir del vuelo a Chocontá, así que ajustamos coordenadas en los instrumentos para cambiar el curso y giramos en U, en posición hacia Sesquilé.

En el descenso hacia Sesquilé, el clima cambia, ya hay algo de sol. Doblamos hacia Sesquilé, pero Ordóñez decide continuar su camino de regreso a Briceño. Algunos paramos para quitarnos el impermeable, por lo cual el grupo se divide en dos. Anilsa da señas de estar malita del pechito, pues sube tociéndole a Pulga que ajusta su velocidad y se queda para acompañarla, tan buena papá ese navegante cierto?.
Con un excelente clima recorremos en dos grupos el tramo Sesquilé- Guatavita, son 20 kilómetros llenos de repechos, incluido el último tramo, una subida corta pero exigente que nos ofrece bastante resistencia para llegar a Guatavita. La nave de Esther parece tener alguna fallita pero pronto la corrige y se une a la flotilla que persigue al grupo que ha tomado ventaja.

En Guatavita paramos para reaprovisionar combustible (gaseosa y pan). Pacho, Chucho, Pedro, Alejo y Pineda, tienen sus tanques full y deciden seguir de largo para alcanzar a Nobile, a Nelson y a Anita que les llevan varias millas.
Luego del descansito técnico
colocamos instrumentos en la navecitas de carbono y aluminio rumbo a la vía láctea, es decir a la fábrica de Alpina en Sopó. Iniciamos el descenso hacia el cruce de Guasca, vamos felices por el clima que sigue siendo excelente, pero justo cuando empezamos el falso plano del Salitre se soltó tremendo aguacero.
Anilsa decide retornar al carro acompañante, no quiere exacerbar su incipiente gripa.
Realmente en tantos años de recorrer carreteras en bicicleta no recordaba un aguacero tan intenso, pese a los impermeables la lavada es tenaz. Prácticamente nuestras navecitas nos llevaron nadando en grandes charcos que se formaban en la carretera y soportando el embate de los carros que a gran velocidad nos sobrepasaban, lanzando agua a los costados.
Así, en medio de la torrencial lluvia fuerte fuimos aterrizando en pequeños grupos en Briceño totalmente emparamados.

Una aguepanelita caliente y quesito animan la tertulia, mientras amaina la lluvia. Al regreso a Bogotá, a pocos kilómetros encontramos un sol resplandeciente, sin nubes grises, parece que esas "jediondas" viven sobre la ruta Muisca.

Al cierre de esta edición nos enteramos de que Alfredo Gálvis regresó de Duitama, tambien afectado por la gripa y que los Pulga descansan en casa tomando Noxpirín, pues parece que la gripita ANILSA1H1 igualmente los acecha.
Esperen a partir del día martes la galería de fotos videos y comentarios que Anilsa estará subiendo a (si no aparecen el martes, Anilsa se agravó) |