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Bogotá marzo 22 de 2020

¿El Covid-19 cambiará al mundo para siempre?

Entre todas las noticias, muchas falsas, que la gente retransmite por las redes sociales, me encontré con un texto muy bello que me motivó a escribir esta nota, aprovechando el espacio que por la emergencia tenemos en CicloBR:

EMPATÍA VIRAL

“Y así un día se llenó el mundo con la nefasta promesa de un apocalipsis viral, y de pronto las fronteras que se defendieron con guerras se quebraron con gotitas de saliva, hubo equidad en el contagio que se repartía igual para ricos y pobres, las potencias que se sentían infalibles vieron cómo se puede caer ante un beso, ante un abrazo.

Y nos dimos cuenta de lo que era y no era importante, y entonces una enfermera se volvió más indispensable que un futbolista, y un hospital se hizo más urgente que un misil. Se apagaron luces en estadios, se detuvieron los conciertos, los rodajes de las películas, las misas y los encuentros masivos… Y entonces en el mundo hubo tiempo para la reflexión a solas, y para esperar en casa a que lleguen todos y para reunirse frente a fogatas, mesas, mecedoras, hamacas y contar cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados.

Tres gotitas de mocos en el aire nos han puesto a cuidar ancianos, a valorar la ciencia por encima de la economía, que nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre fue primero y que las otras cosas eran accesorios.

No hay un lugar seguro, en la mente de todos nos caben todos y empezamos a desearle el bien al vecino, necesitamos que se mantenga seguro, necesitamos que no se enferme, que viva mucho, que sea feliz y junto a una paranoia hervida en desinfectante nos damos cuenta que, si yo tengo agua y el de más allá no, mi vida está en riesgo.

Volvimos a ser aldea, la solidaridad se tiñe de miedo y a riesgo de perdernos en el aislamiento, existe una sola alternativa: ser mejores juntos.

Si todo sale bien, todo cambiará para siempre. Las miradas serán nuestro saludo y reservaremos el beso solo para quien ya tenga nuestro corazón, cuando todos los mapas se tiñan de rojo con la presencia del que corona, las fronteras no serán necesarias y el tránsito de quienes vienen a dar esperanzas será bien recibido bajo cualquier idioma y debajo de cualquier color de piel, dejará de importar si no entendía tu forma de vida, si tu fe no era la mía, bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer.

Puede ser, solo es una posibilidad, que este virus nos haga más humanos y de un diluvio atroz surja un pacto nuevo, con una rama de olivo desde donde empezará de cero"

Quien es el autor?

Una vez aplicado el filtro, pues en las redes no lo explican, encontré que se trata de una escritora sanandresana Edna Rueda Abrahams, médica de la Universidad de la Sabana y psiquiatra de Universidad del Salvador en Buenos Aires. Ha escrito varios libros de cuentos. Su pequeño cuento titulado “Empatía Viral”, lo publicó el pasado 25 de enero en el diario El Isleño de San Andrés y Providencia, en el cual es columnista habitual.

Edna nos dice que “Si todo sale bien, todo cambiara para siempre, y que existe la posibilidad de que este virus nos haga más humanos”. Ojalá su deseo se cumpliera.

Yo quiero plantear su inquietud con una serie preguntas más amplias, que intenaremos resolver pragmáticamente:

¿El Covid-19 cambiará al mundo para siempre? ¿cambiaran nuestras costumbres?

Los analistas en este tema, economistas, humanistas, periodistas, científicos y políticos tienen opiniones diversas. Veamos por ejemplo qué podría o debería cambiar con esta pandemia que hoy nos tiene a todos asustados y confinados tratando de cortar la cadena de contagio del mortal virus:

¿Se priorizará la salud sobre la economía?

Quedó claro que los Gobiernos en el mundo priorizaron la protección de sus economías sobre la salud de sus ciudadanos. Así le pasó entre otros a países como China, Italia, España, Inglaterra Brasil y le sigue pasando hoy a Estados Unidos y Brasil. Colombia no fue la excepción, tardó mucho en reaccionar cerrando las fronteras aéreas con Europa y por aeropuertos como el de Cartagena y El Dorado llegó el virus del viejo continente; el Gobierno se demoró en adoptar medidas como la cuarentena, si la decisión no la toma la alcaldesa de Bogotá todavía estarían debatiendo, y consultando a los gremios económicos y a empresarios que se oponían.

En este mundo capitalista veo imposible que los empresarios se vuelvan más humanos como aspira Edna, siempre tendrán un Trump, o un Boris Johnson o un Bolsonaro que los represente en los gobiernos. De Colombia mejor no hablar.


¿Habrá cambios en las concentraciones religiosas?

La paciente #cero del covid-19 en Colombia asistió varias veces a una iglesia cristiana al regresar de Italia, aún con signos de contagio. Igual ocurrió con la paciente #31 en Corea que contagió a más de 1000 personas.

Las iglesias incluida la católica tardaron en cerrar sus puertas, para prevenir contagios. En Brasil, país con el mayor número de casos positivos en América Latina, se dijo que mantendrán sus ceremonias religiosas pese al coronavirus.

Hoy las iglesias en la mayoría del mundo han cerrado, están trabajando en la crisis con publicaciones y transmisiones por internet, ¿habrá cambios en el futuro para evitar las masivas concentraciones de feligreses?. ¿Se imaginan cuantos millones de fieles asisten a la peregrinación musulmana a la gran Mezquita en la Meca?, o a la plaza de San Pedro en el Vaticano? ¿o, a la Basílica de Guadalupe de Ciudad de México?, o a las congregaciones en la Basílica de Chiquinquirá?, ¿o a la Iglesia del 20 de julio? o a la Casa de la Roca?.

La verdad Veo difícil que los cultos prioricen la salud de sus fieles, sobre sus intereses. Pero como dijo Edna ojalá todo salga bien.

¿Cambiarán los hábitos alimenticios en el mundo?

Todo indica que tanto en el caso del SARS como del Covid-19 el contagio se originó en los mercados de animales salvajes de China donde se venden toda clase de animales capturados, vivos o muertos, como alimento o para fines “medicinales” (Por ejemplo, las escamas del pangolín, un pequeño mamífero que se alimenta de hormigas, son muy utilizadas en la medicina china tradicional porque se cree que combaten las fiebres, las infecciones de la piel y las enfermedades venéreas).

Estas enfermedades llamadas zoonosis no aparecen de repente en los humanos, las transmiten esos mamíferos. Claro que no solo china comercializa animales salvajes potenciales portadores de enfermedades, hay otros países. En un artículo publicado en el diario El País de España, se indica: Si un extraterrestre perverso quisiera infectar de una zoonosis a los humanos, el método más eficaz sería poner el máximo número posible de especies en contacto con el máximo número de humanos posible. ¿Y cuál sería la mejor solución? Un mercado chino de animales salvajes.

Luego de la crisis, parecería obvio que finalmente la China decida eliminar esos mercados, pero es un problema cultural de tradición milenaria, no es fácil que tomen esa drástica decisión, sería tanto como que los europeos eliminen el vino si descubren un virus en la uva o que los ganaderos colombianos pasen a criar gallinas si se demuestra que las vacas transmiten una zoonosis.

Es probable que para no afectar su economía los Chinos cambien las costumbres, pero no por la salud de sus habitantes. Ojalá todo salga bien Edna.


¿Cambiará el sistema de salud en el mundo?

Desde hace varias décadas los economistas asesores que apoyan las políticas neoliberales y las medidas de ajuste para reducir o eliminar el déficit fiscal han venido cuestionando el llamado “Estado Benefactor”, para posicionar a los privados como responsables de las actividades ligadas al cuidado de la salud y desligar al Estado como garante y financiador de la salud poblacional. La crisis del Covid-19 ha dejado al descubierto a Gobiernos como Italia, Alemania y España, al evienciar lo importantes que son las políticas públicas para afrontar situaciones en las que está en juego es la vida de todos y que si el Estado no tiene cubrimiento, los que no pueden pagar la salud privada enfermarán con lo cual peligra la salud de todos.

Ahora si, los Estados han reaparecido como garantes de un umbral básico de protección generalizada y ahora si echan de menos los centros de salud y las camas que tuvieron que suprimirse en aras de la disciplina fiscal. Decía hace poco la canciller alemana Merkel que lo importante ahora era combatir la epidemia y que ya llegaría la hora de mirar el déficit. ¿Será que apendieron la lección?. No.

En 2017, se decía que Italia estaba entre los países que cuentan con sistemas de salud con mejor desempeño en el mundo. El Covid-19 los desmintió. ¿Será que los Estados cambiarán y se volverán “más humanos”?. No.¿Luego de la crisis y el miedo a las pandemias protegerán a los más vulnerables?.No.

Seguro que algo cambiará si salimos de esta, pero no creo que mucho, pronto olvidarán y volverán a caer en cuenta cuando aparezca una nueva pandemia,


¿Se modificará el Ego?

¿Seguirá la gente publicando en Instagram o Facebook fotos o historias mostrando platos que comen, alimentando su ego con “likes”, ahora que han visto cómo hay gente que se ha quedado sin sustento para obtener el pan diario o nunca lo han tenido? . ¿Seguirán las celebridades alardeando con sus lujosas mansiones y autos luego de que sepan que ellos pasaron indemnes en esta crisis pero que mucha gente quedó en la miseria o no sobrevivió? No.

¿Los políticos y los dueños del capital entenderán que si alguien no toma agua potable se puede enfermar y propagar un virus que acabe con ellos?. Difícil, pero ojalá Edna que a raíz de este virus reflexionen y se vuelvan más humanos.

 

 

¿Ud qué opina?.

 

Cosas que sí creo podrán cambiar:

- En el mundo se valorará más el trabajo del personal de salud. En Colombia no estoy seguro.

- En la clase media nos vamos a dar cuenta de que el modelo de consumo que llevábamos no implicaba necesariamente un incremento nuestro bienestar, vamos a aprender a vivir con lo necesario y a evitar los lujos.

- Todos aprenderemos a valorar lo que tenemos.

- Gracias a la “distancia social" impuesta probablemente avanzaremos hacia sociedades más digitales, con más trabajo desde casa, pero los empresarios se la pillarán, ahorrarán en transporte, en oficinas y pagarán menos.

- Aprenderemos a valorar la conversación, así sea telefónica o por chat, con los seres queridos que no viven con nosotros.

-Escuelas, colegios y Universidades implantarán con mayor énfasis la educación no presencial utilizando los recursos tecnológicos como el streaming que progresa vertiginosamente y permite la reproduccion de videos y conferencias en vivo sin problemas.

-Es posible que se acabe la “reunionitis”, salvo si ello genera viáticos para la burocracia.

- Las fábricas tendrán más robotización para que las industrias no paren. Mala cosa para el ingreso de los trabajadores.

- La industria de los cruceros marítimos en gigantescas embarcaciones se marchitará por la experiencia de lo vivido.

- Probablemente baje la contaminación y se reduzca al haber menos desplazamientos.

- Se reducirá la circulación de monedas y billetes, sucios repositorios de virus y bacterias.

- Probablemente la crisis del coronavirus reforzará el nacionalismo en Europa. Así ocurrió con las crisis de 1929 y 1968.

- Los países tratarán de ser autosuficientes y no depender de otros.

- Aprenderemos a no confiar tanto en el papel de los mandatarios, entenderemos que los que realmente tienen la posibilidad de modificar el sistema son los ciudadanos.

- El Presidente Duque entenderá que es una afrenta pedir reiterativamente en sus alocuciones presidenciales que la gente se bañe las manos con jabón y agua abundante en un país, sin ofrecer soluciones de emergencia en departamentos como Chocó, Guajira, Putumayo, Vaupés y Vichada y Guajira y cientos de municipios de otros que hoy no tienen acueductos, no por culpa del Dr. Duque, pero si en parte por la fallida idea de los Bonos de Agua de uno de sus antecesores.

- Probablemente aparecerá una nueva urbanidad y cortesía para el saludo y la demostración de afecto sin necesidad de tocarnos. De pronto se utilizará el saludo de los orientales. Desaparecerá el doble beso en saludo de los europeos y se impondrá la leve inclinación de cabeza usual en Japón.

 

Muchas gracias Edna por habernos inducido a la reflexión con tu bello escrito.

 

VENCEREMOS!!

Acatando con juicio y responsabilidad el aislamiento, venceremos al Covid-19 en su carrera contra el tiempo de contagiarnos a todos, y evitaremos en Colombia las dolorosas imágenes de aquel desfile de ataúdes en Italia.

Feliz recogimiento. Ojalá nos veamos pronto, hacen falta.

 

Omarquez.

 

 

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