Bogotá, julio 27 de 2025
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CRÓNICA POR JAVIER YESID VELANDIA LEAL
Y ALBERTO RIVERA MARÍN. |
- Orlando, por aquí te dejo la crónica del día de hoy.
- Gracias, me contaron que hubo sufrimiento.
- Ajá, estoy mamado literalmente...Dura pero valio la pena.
-Descansa y gracias por el sacrificio
Un pique de cuarto de milla, una persecución épica y unos héroes de carne, pedal y sudor… así fue la gesta del 27 de julio con CicloBR.
Ruta: Mosquera – El Pin – La Victoria y regreso
Distancia: 91 km (grupo 1) / 107 km (grupo 2).
Altimetría acumulada: 1.785 m aprox.
Clima: parcialmente nublado, 12°C al arranque y hasta 21°C hacia el mediodía.
Viento moderado del occidente a 14 km/h. Fuente: IDEAM |
Con el cielo encapotado, pero sin amenaza real de lluvia, a las 7:32 a. m. en punto y tras calibrar llantas, revisar frenos, compartir uno que otro dato en Strava y organizar la logística del refrigerio, se inició la travesía del día. El punto de partida fue, como ya es costumbre, el parqueadero del supermercado Zapatoca en Mosquera.

El ambiente estaba animado, la moral alta y los estómagos motivados por el delicioso refrigerio cortesía de Javier Fernández y Eduardo (el Chinazo): bananos bien maduros, jugos Hit bien fríos, galletas Oreo y bocadillos. ¡Un combo que cualquier ProTeam envidiaría!
Puerto 1: Alto de Mondoñedo (6,5 km – pendiente media 5,3%, tramos hasta 8%)
El primer escollo del día nos recibió con su eterna solemnidad: el Alto de Mondoñedo. Esta icónica subida, que empieza a marcar diferencias desde el primer pedalazo, sirvió de termómetro de piernas y egos.
Javier Fernández, con su flamante Colnago equipada con grupo Campagnolo, intentaba probar su máquina… pero dos piñones traicioneros decidieron sabotear la jornada, patinando justo donde más se necesitaba tracción. Aun así, Javier no se dio por vencido y se mantuvo firme en la pelea.
En la punta del grupo, Pulga (Luis Eduardo Pulgarín) mostraba que la experiencia pesa más que los watios: con paso firme, sin alardes, llevó al “trencito de cola” conformado por el Charrito (Henry Charry) y Alberto Rivera, coronando con honor y camaradería.

Un segundo grupo Alberto, Willian Duarte, el Chinazo y Cariño (Orlando Carrillo) decidió guardar piernas, una estrategia sabia viendo lo que aún faltaba por delante. Por su parte, Héctor Pedraza, Guillermo Durán y Javive venían algo más reservados, pero siempre firmes.
Tras un descenso técnico, lleno de curvas, baches y una que otra falla geológica que exigían máxima concentración, llegamos al famoso sector de El Pin, donde se partió la historia del día.

Un grupo decidió desayunar allí y regresar desde ese punto: Pulga, Charrito, Alberto y Héctor, acompañados del conductor Daniel, un joven de la empresa Staff Cycling que nos enteraríamos después confundió el carro de Javier con un dragster, metiéndole pata y patinando como si se tratara de una película de Rápido y Furioso.
Fragmento de la Tête de la Course por Alberto Rivera:
"Hoy subimos al ritmo moderado y muy decente impuesto por el veterano corredor y amigo, don Luis Eduardo Pulgarín; aproximadamente a un promedio de 8 o 9 km/h. A veces parecía esperar a que alguno de nosotros pasara al frente, pero apenas dábamos diez metros y él volvía a ponerse en punta como diciendo: ¡aquí mando yo!
La subida fue tranquila, llena de compañerismo. Pulga, quien había estado algo alejado por cuidar a su señora y por la visita de sus nietos, nos llevó a ambos hasta la cima de la autopista sur, siempre mirando hacia atrás, pendiente de nosotros.
El Charrito a ratos insinuaba ganas de atacar, pero se contuvo, quizá en gratitud por el paso amigable del Pulga. En las bajadas, eso sí, yo me soltaba y me escapaba, pero esperaba en las rectas, fiel a la camaradería del día.
Al final, fue el mismísimo Pulga quien nos motivó a seguir, convencido de que los que iban a La Victoria venían pisándonos los talones. Pero al parecer no tanto… porque yo, al menos, me cansé de esperarlos y tomé las de Villadiego."
Gracias Alberto por tu aporte a la crónica.
Los valientes que quisieron alargar la jornada fueron: Cariño, Chinazo, Javier Fernández, Guillermo, Willian y Javive, escoltados por un motoasistente de Staff Cycling. La bajada hacia La Victoria fue un deleite visual y ciclístico: repechos continuos, paisaje montañoso espectacular y clima amable.

En la panadería del parque principal nos esperaba un desayuno de campeones: arroz con huevo, caldo, pan y café caliente. Foto obligada, bromas sobre piernas y listos para el regreso, 13 kilometros suaves al paso de Cariño y Javier Fernandez.
La vuelta no fue para blandos. Desde El Pin hasta el Salto del Tequendama el grupo se dividió en pequeñas escuadras:
- Cariño, Chinazo y Guillermo al paso de Carrillo.
- William, Javier Fernández y Javive al paso del “Capitán Colnago”.
- El vehículo llegó con Héctor, quien decidió acompañar al conductor, ahora bautizado “Toretto”.
A mitad del puerto, Cariño desfalleció y se subió al carro, mientras los demás seguían batallando contra la pendiente. La moto asistente acompañó al último para dar moral y señal de auxilio.
En el punto más duro (10% antes del peaje), Willian empujó a Javier Fernández. ¡Sí, lo empujó literalmente! Un gesto de gregario épico. Sin embargo, Guillermo atacó y coronó primero, seguido de un sprint final donde Javive se lanzó, pero no alcanzó al puntero. Tras él venía Willian, luego el Chinazo y finalmente Javier Fernandez.
La bajada por Soacha y Canoas fue una contrarreloj con viento en contra. Guillermo, ya embalado, no quiso mirar atrás. A pesar de los esfuerzos de Javive, nunca logró darle caza. Más adelante, Cariño y Héctor, ya recuperados, se bajaron del carro y lograron alcanzar a Guillermo cerca del Alto de Mondoñedo.
El resto del pelotón, compuesto por William, Chinazo y Javier Fernández, se mantuvo compacto. Willian, como un gregario leal, no soltó a Javier en ningún momento. Se le vio motivado, entero, y con más piernas que batería en su ciclocomputador.
Todos llegaron entre 2:00 y 2:30 p. m., con 107 km para los de La Victoria y 91 km para los del Pin.

Al llegar, Pulga nos recibió con una bebida hidratante bien fría, perfecta para esos músculos acalambrados y los rostros llenos de sal, esta vez aplicó la sugerencia de Márquez, que CicloBR de vez en cuando gaste alguito, pa eso pagamos cumplidos Jjje.
La tertulia final se dio en la calle, literal, como debe ser: ciclas al piso, culotes gastados y sonrisas de satisfacción.

Nos enteramos de que Cariño tuvo que conducir el carro de Javier en la subida porque, como sospechábamos, el conductor era más de PlayStation que de carretera real.
En la bicicleta, como en la vida, a veces toca empujar y a veces dejarse empujar. Hay repechos duros, piñones que patinan, prótesis que vuelan, y hasta conductores que juegan a Toretto… pero lo importante es que, juntos, siempre coronamos.
Nos vemos en la próxima ruta… y por favor, ¡revisen bien los dientes antes de salir!
Crónica oficial elaborada por: Javive y Alberto para CicloBR.
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PD: ¿Le gustó el casco para la contrarreloj que utilizó Vingegaard?. ¿Era un casco o un sombrero?¿Realmente sirve?.¿Lo prohibirá la UCI?. ¿De qué material eran los primeros cascos para ciclismo?.¿Por qué los cascos de los ciclistas se hacen en icopor?. ¿Recuerda cual fue su primer casco?. ¿Cuántos años tiene su casco?
Espere todas las respuestas a esos interrogantes y más información esta semana en la web de CicloBR. |