Bogotá, agosto 3 de 2025
Varias reapariciones y una caída
Anoche llovió en Bogotá, la ciudad amaneció fría y gris, camino a nuestro punto de encuentro en la Caro una fina llovizna nos acompañaba por tramos, era un presagio de que la pelea con el clima no iba a ser fácil, nos lo advertían las nubes. No obstante, en el restaurante Don José en la Caro, aunque no teníamos la presencia del astro rey la cosa pintaba bien, tiempo seco y un horizonte hacia el norte que nos permitía ser optimistas, tanto que Marcolino, un avezado en el pronóstico del tiempo, aprendido en su almanaque Bristol, manifestó: "Qué carajo no llevo el impermeable, eso va a hacer buen tiempo"
No apareció el motociclista de StaffCiclying, que nos escoltaría hoy, pero si llegó muy cumplido Alberto Rivera nuestro conductor elegido:

Lucía felíz, en su vehículo nos traía bananos y una bolsita energética para cada uno de los asistentes; calculó una cantidad suficiente que alcanzaría hasta para los que no asistieron hoy, pues no se quería quedar corto, dada la dificutad que se ha visto este año para que nuestros colegas confirmen asistencia, aunque debo reonocer que en esta salida parece que ya se ha entendido la importancia de esa confirmación para la logística de cada salida.
En una nota que nos envió Alberto hace algunos comentarios que publicaremos por partes en este relato. En relación con la tarea como conductor elegido señaló:
Este es uno de esos días que, para mí, son muy agradables. Cuando mi nombre aparece como el “Conductor elegido” de una jornada dominical, me pongo particularmente feliz porque en verdad disfruto acompañar a mis amigos en esos momentos. Hoy no fue la excepción, aunque debo confesar que quería traerles otra cosa como refrigerio, pero debía madrugar a Paloquemao a comprar mandarinas sin pepas, como hice en alguna otra ocasión, que les llevé a la subida de Zipacón, una frutas bien frías guardadas en una nevera de icopor con hielo; pero, como les dije, no madrugué y sólo pude comprar la galletitas Ramo, los bananos y los bocadillos con arequipe en su interior.
Tuvimos una buena asistencia, 14 pedalistas, solo faltó el Charrito quien había refrendado su asistencia, pero seguramente se le presentó alguna dificultad de última hora.
Hoy fue un dia de reapariciones:
Luego de una larga incapacidad por un golpe en una mano en una caída retornó Nobile.

Previamente nos había solicitado modificar la programación para que se incluyera una etapa con "planito", sugirió el Sisga.

Reapareció Luis Hebert, se había ausentado debido a un un lumbago mecánico que le causó su mascota, un Pastor alemán. Resulta que lo sacó a pasear y un vecino dueño de otro perrito pequeño de esos que osan retar a canes más grandes se lanzó directo a donde estaba el Pastor y como se esperaba, este reaccionó en defensa de su amo, se imaginó que esa cosita pequeña iba atacarlo y en segundos lo atrapó entre sus fauces; entre la fuerza que hizo Lucho para contenerlo tirando de la correa y los movimientos para salvarle la vida al atrevido mini tratando de abrirle el hocico, su espalda sufrió y su mano, pero finalmente logró rescatarlo vivo. Luego del tratamiento y terapia recibió licencia de su médico para retomar la bici.

Regresó de su viaje a Europa, Oscar Tascón el nuevo fichaje de CicloBR para este calendario 2025. Vino afilado luego de subir el Tourmalet, entre otros picos, Pirineicos, bienvenido a Colombia Oscar y a este grupo de amigos que seguramente va a disfrutar. Más abajo lo escucharemos narrando anécdotas sobre su experiencia en el Tour de France 2025, en el idioma que practicó con su sobrino en Francia.

Hoy nos acompañó Gustavo Palencia, como invitado, luego de una larga pausa de más de un año sin tomar la bici, un acto de valentía, pero qué bueno volverlo a ver

Arnandito, quien ya poco asiste a estas salidas en carretera, quiso hacer presencia en cuerpo ajeno, anunció que invitó a su buen amigo Germán Malpica a quien ya conocíamos, estaba que se montaba. Qué gusto volver a ver a este odontólogo boyacense, agradable conversador y repentista en humor. No pude saber quien lo bautizó hoy como "Germando", disque para poder recordar a Armandito; claro que Germán refutó: "Yo soy amigo es de Víctor, así lo conocíamos en Paz de Rio, y resulta que acá se llama Armando". Entonces no hay problema "Gervitor", bienvenido.
Luego de la pasarela de estrellas, entramos en materia.
La tarea programada para hoy: 85 kmts en la ruta la Caro Sisga-Almaviva, que icluía este Col:

Pusimos coordenas, ajustamos instrumentos y partimos llenos de optimismo, marchábamos en grupo, a menos de 25 kmts por hora, apenas completábamos 10 kmts de recorrido cuando escuchamos un estruendo en la parte trasera, el típico ruido de una caída. Quienes lo adverimos le anunciamos a los que comandaban el lote para que paráramos; nos regresamos unos metros entonces vimos a Javier Velandia sobre la berma tratando de levantarse apoyado por sus compañeros, lucía pálido y desconcertado, tenía unas pequeñas laceraciones en una rodilla.

De inmediato las preguntas de rigor ¿Qué pasó?. ¿Cómo está?, ¿Se golpéo duro?. ¿Cómo fue?. Como pudo absolvió las dudas: No sé, bien, bien, un poco de dolor en la pierna, pero parece solo algo muscular, no sé solté una mano del manubrio un segundo, toqué un tache, perdí el equilibrio y me caí.
Justo en ese momento Alberto se había adelantado en su vehículo para hacer unas tomas desde una parte alta, lo llamamos en seguida, así nos narró ese momento de angustia:
"Les manifiesto que quise hacer lo que siempre hago al ser el “Conductor elegido” y es tomar videos desde lugares poco regulares, como es subirme a los puentes peatonales, filmar desde a ras de la carretera, etc. Ya había hecho varias tomas y, decidí adelantarme al grupo después de la última toma que les hice desde el interior de mi vehículo y me “encaramé” en el puente peatonar de la entrada al parque de Sopó, creí haber escogido el mejor sitio para hacer una gran “toma”, cual era desde la mitad del puentes desde donde se podía observar a plentitud la mitad de la vía por donde pasarían mis amigos, cuando ví que pasaban los minutos sin que la grupeta apareciera y, pensé por mis adentros, “qué habrá pasado”?., mínimo pasó algo y se detuvieron; en ese preciso instante sonó mi celular y mi corazón se sobrecogió porque se hacía realidad lo que presagiaba desde muy adentro de mi mente, pues en la patalla de mi celular se leía “Orlando Márquez”, pensé de inmediato ¡algo pasó! Y, preciso, al otro lado del auricular se escucha “Alberto, dónde está?” y yo encaramado en un puento como si estuviera colgado de la rama de un árbol y me dije: “ahora qué le digo al Jefe” Por Dios, no me atrevía a decirle dónde me encontraba, pues como abogado que soy, sabía perfectamente la impreudencia que había cometido de irme adelante del grupo, pues según el Reglamento de Ciclobr (Su Constitución Política) debía estar en la retaguardia, y sólo atiné a preguntarle ¿Qué pasó?, “Se cayó Javier”…. “mierda, ya salgo para allá”, lo que no sabía Orlando es que estaba en la parte alta de un puente, que debía bajarme, tomar mi vehículo, ir casi hasta Briceño y luego devolverme a buscar los “puentes de los clubes” para regresar de sur a norte por la autopista.
Que momento tan difícil fue ese; pero bueno, gracias a Dios encontré a Javier caminando, lo monté al carro y salimos. Ya dentro del carro, le pregunté que cómo se sentía y me tranquilizó mas su respuesta, al decirme que no había fractura y que sólo era un dolor muscular.
Queremos decirle a nuestro compañero Javier Velandia, que le deseamos una pronta recuperación y que elevaremos nuestras plegarias a Nuestro Señor Todopoderoso, para tenerlo nuevamente en la ruta con el grupo, que nos hace mucha falta."
Alberto resumió muy bien aquella imprevista situación, Javive trató de llamar a su casa para que lo recogieran, le ofrecimos que Alberto lo podría llevar a la Clinica de la Sabana. Germando preguntó si alguien tenía un analgésico, Luis Hebert traía advil (ibuprofeno), así, con la anuencía del odontólogo se lo tomó para aliviar el dolor y decidió acompañar a Alberto en el carro acompañante.
Pasa hasta en el Tour, se cae hasta Pogacard. Continuamos con el recorrido, a los pocos kmts el presagio que teníamos se cumplió, las nubes salieron a hidratar plantas y ciclistas, Marcolino arrepentido por no haber traído su rompevientos, para prevenir una gripa decidió acompañar a Javier en el carro, Nobile se antojó y completó el cupo del auto de Alberto.
El chubasco fue pasajero, pero luego tuvimos chispitas de lluvia intermitentes durante la ruta; antes de llegar al peaje del Roble mejoró la situación por lo menos la vía estaba seca. Así subimos el repechito de el Roble y los 5,9kmts del Sisga. Justo cuando vieron que Gustavo venía pagando su penitencia, (el cuerpo le cobraba la archivada de la bici), Nobile y Marcolino, se provocaron al ver a sus compañeros disfrutando y bajaron sus ciclas para hacer el Sisga. Gustavo valientemente se rehusó a subirse al carro acompañante.
Los jueces reportaron el siguiente orden en la llegada al Cole del Sisga:


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