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Bogotá agosto 28 de 2022
Regresamos a Santandercito
Luego de castigar con nuestra ausencia durante siete años a la población de Santandercito, volvimos con CicloBR. En 2010 hicimos esa etapa Santandercito pero desde el parqueadero de la planta de Alfa ubicada tres kmts después de Soacha, por invitación de Alfredo Gálvis apreciado excompañero de CicloBR, en total recorrimos 62 kmts.
En 2012, repetimos la vuelta a Santandercito, pero salimos desde Siberia, hicimos en total 102 kmts,
En 2015, par volver a Santandercito partimos desde el Suizo en la calle 13 y la vuelta nos marcó 101 kmts.
Hoy salimos de Mosquera y acumulamos 92 kmts en la doble a Santandercito.
Aunque el día había iniciado con baja temperatura todo indicaba que tendríamos un clima espectacular y así fue, poco sol, para un recorrido en el cual atravesamos diferentes pisos térmicos,
De Mosquera, población ubicada a 2546 mts sobre el nivel del mar ascendimos al kmt 9 de la mesa hasta los 2743 mts y terminamos en Santandercito a 1683 mts sobre el nivel del mar.
Al parqueadero El Gato de Mosquera, llegaron 15 ciclistas: Mauricio Ordóñez, Fernando, Orlando Carrillo ., Orlando M., Gustavo, Manuel, Pulga, Nobile, Hebert, John, Wilfran, Eduardo Bedoya., Eduardo González. William, y Mauricio Morales (amigo de John).
Subiendo al 9 de la Mesa nos alcanzaron Ricardo y José Gabriel, y en Santandercito estaba Pacho quien se había adelantado. Así completamos un combo de 18 pedalistas.
Ricardo comentaba que casi no viene, pues José Gabriel no lo quería acompañar, y que casi le tocó obligarlo, me imagino la conversacoón entre el tolimense y el santandereano:
- Oiga guipa, ¿vamos pa santandercitooo?
- Noo toche, yo toy desentrenao que voy a hacer por allá.
- Vamos Guámbito y le damos suave
- Bueno toche pero vamos en todo terreno
En el parquedero de Mosquera Manuel García, descargó su bici y descubrió con horror que había olvidado el maletín con el casco, las zapatillas y los guantes; de la sorpresa pasó la resignación, le recomendamos regresar y traerlos, pero dijo que llegaría muy tarde. Como le vi una cara de “la que me salvé” o “a poco que ni quería bajar a Santandercito”, le ofrecí el kit de repuesto de casco y zapatillas que llevo siempre pues mi a me ha pasado; muy de malas Manuelito, eran de su talla, así que le tocó hacer el recorrido, luego lo vimos muy animado y contento.
Hoy el turno de conductor elegido le correspondió a Lus Hebert, quien delegó la función en su cuñado Miguel y en su hija Nathalie, quien colaboró como reportera gráfica, la mayoría de imágenes que pulicamos las captó ella. Infortunadamente nadie les tomó la foto a Nathaliie ni a Miguel, les ofrecemos disculpas por la omisión.
Partimos a las 7 y 45 am de Mosquera en busca de la primera subida de calentmiento, al alto que conocemos como nueve de la Mesa, pero que en los mapas figura como alto de Mondoñedo o el desierto de Zabrinsky, por la similitud de su terreno con el desierto de Arizona, lugar en que se filmó la película Zabrinsky Point en la década de los 70.
Esperaba que ocurriera lo de siempre, un leñero en la subida, pero curiosamente hoy todos estaban moderados y subieron a ritmo extremadamente decente. En el cruce hacia la vía a Soacha no reagrupamos, y luego en la autopista antes del descenso hasta Santandercito.
Mauricio Morales, John y su padre Eduardo nos acompañaron hasta el inicio del descenso al Salto de Tequendama, igualmente Ricardo y José Gabriel. El descenso fue otro paseo, Fernando conversaba amenamente con Gustavo talvez de sus experiencias en aquella vía.
Como pueden apreciar, hubo tiempo hasta para tomarse la foto con el Salto de Tequendama de fondo, la otrora caudalosa y bella catarata, que se forma por la caída de las Aguas del rio Bogotá en aquel entonces límpias y cristalinas. Según las leyendas, Bochica, dios supremo del pueblo Muisca, tras enseñarles artes y oficios desapareció. Pero tras un periodo de inundaciones provocadas por el dios Chibchacum hizo aparición en el arco iris y con su vara abrió el paso de las aguas, formando el Salto del Tequendama, fue un falso positivo.
El enigmático paisaje del Tequendama, cubierto por bruma la mayor parte del tiempo, la ensordecedora y potente caída de agua atraían a los suicidas, que se lanzaban desde una roca; hoy para quitarse la vida basta con acercarse a la orilla dle rio y beber una vaso de agua de ese liquido putrefacto que la capital vierte irresponsblemente sobre las poblaciones ubicadas abajo de la sabana.
Mauricio Ordóñez se regresó al llegar a la curva del Pin y los restantes 13 pedalistas que quedamos llegamos hasta la entrada a Santandercito, para desayunar, unos con el caldo de pescado, aguadepanela o caldo de carne.nene.
Nobile cuadró a Pachito para empezar a subir de una, Pulga un esposo ejemplar, decidió acompañarla, Manuel salió unos minutos después los alcanzó y los cuatro conformaron la escapada consentida por quienes apenas empezaban a hacer el pedido y la verdad las dos meseras no daban abasto para atender, así que la avanzada logró una buena minutada, sobre los ocho que quedaban desayunando.
Orlando M. saboreó una aguapanela y se distrajo conversando con los comensales, de repente se quedó mirando a los que quedaban y al tiempo que se paraba exclamó: h..ta yo que hago aquí con Uds. debí salir con Pacho y corrió a tomar su bici. Unos minutos después partieron Chinazo, William, Gustavo y Fernando. Wilfran y Hebert se quedaron para cuadrar la cuenta y pagar, pero el servicio estaba demorado así que perdieron varios minutos y salieron con retraso.
Entonces, la situación de carrera era la siguiente: Nobile, Pulga, Manuel y Pacho adelante con una buena ventaja que administraban muy bien. Los seguía Orlando M. quien a buen ritmo devoraba los seis kmts que hay entre Santandercito y el Pin, una cuesta de cuarta categoría que se deja pedalear con facilidad, tenía dos objetivos, ambos complicados de lograr, primero alcanzar a los cuatro punteros y segundo lograr llegar al Pin antes de que sus compañeros Chinazo, Orlando C, William, Gustavo y Fernando lo cazaran.
Atrás Hebert le decía a Wilfran que ya no creía posible alcanzar al lote del Chinazo, “es que ni a Orlando M. vemos”, "tranquilo que a este ritmo los cogemos", respondió Wil.
Al llegar al Pin, las diferencias entre los punteros, Orlando M, el grupito que comandaba Chinazo se habían reduciendo, Wilfran y Hebert les recortaban a paso agigantado al grupo de Chinazo. Unos kmts adelante se integraron. Chinazo le pidió Wilfran que le mermara un poco el ritmo porque los iba a quemar, este optó por bajarle piñones.
El grupo de Nobile logró coronar el Salto, ya tenían la victoria casi en el bolsillo, la ventaja era considerable. Fernando se escapó del lote de Chinazo y le dio cacería a Orlando M. justo antes de iniciar el tramo de la carretera que nos lleva a la virgen y luego a Tubos. Como la via es angosta y Fernando hacía doble fila para lograr que avanzara Orlando M. le dijo que adelantico iba Pulga que se fuera por él, lo decía solo para lograr que Fernando no lo pusiera nervioso. Fernando se emocionó y en efecto partió en busca de Pulga y curiosamente estaba cerca porque lo cogió.
Entretanto, Orlando M. parecía que lograba coronar el Salto sin que le llegaran el resto de perseguidores, pero pese a su esfuerzo pasando tubos lo capturaron, justo en una parada dado que había una obra en la vía tratando de reconstruir un tramo de la banca que se había derrumbado. Luego lo pasaron de largo y se quedó atrás pues estaban dando vía por turnos y no alcanzó a pasar.
Finalmente Nobile y sus escoltas lograron el cometido, así lo explicó:
Orlando y su yerno se trenzaron en tremendo sprint al concluir la subida en la autopista, William pagó el esfuerzo y su desentreno.
En el descanso antes de seguir par Mondoñedo, nos sentamos en el prado y la sorpresa fue encontrar un equipo también con uniforme rojo y negro degradado, su equipo se llama La patrulla borrachines, según el nombre que se lee en sus camisetas.
Ahora si a tomar Ponymalta en la tertulia o nos toca copiarles el nombre.
Nobile y Orlando M. se subieron al carro acompañante en la autopista y el grupo siguió el camino hacia Mondoñedo y Mosquera. El grupo dejó atrás a William, antes del peaje se bajó Orlando M para acompañarlo hasta Mosquera, detalle que agradeció WIlly quien quedó de retribuir en Barbosa.
Compañeros y compañeros ese fue a grandes rasgos el resumen de lo acontecido en este inolvidable recorrido, con el cual concluimos la preparación para afrontar las montañas que nos tienen listas y afiladas el tocayo Orlando Carillo y Gustavo en Barbosa Santander para el próximo fin de semana.
Les deseamos salud y felicidad en la semana que comienza.
Hasta Pronto!! ..
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