Bogotá julio 8 de 2018
El amigo que faltó para completar la docena
Ya ansiábamos rodar, respirar el aire frio de la mañana y avanzar en las bicis tratando de alcanzar ese cielo azul que hoy veíamos muy cerca en el horizonte, alguien lo había pintado para nosotros. Nuestros pulmones ya querían volver a percibir el aroma de la montaña, ya estaba bien de fútbol, además sin Colombia era hora de montar a la "delgada" de dos ruedas aquella que teníamos algo olvidada pero siempre presente y compartir con los amigos Cicloberes.
En la semana Alberto Rivera hizo todo lo posible para motivarnos, primero el sábado en el CDCH invitando y retando a los que quisieran "sopa y seco”. Se necesitaba, el descanso prolongado nos hacía temer la apatía. No sabía Alberto que Don Guillermo, Chinazo, Willy y el combo de Gallis rodaban silentes por la Vía a la Mesa, ese grupo no descansa..
Luego de la salida del sábado donde Alberto repartió sopa y seco en la pista del CDCH, en la tarde extrañamente canceló su asistencia a la salida del domingo. Me contó que al al final mientras veíamos el partido Inglaterra -Suecia su sistema corporal encendió un testigo, dolor de cabeza y tórax, regresó a casa. Pasaron las horas, de pronto ya no sabía si todo esto era solo una pesadilla, el ansiado domingo que tanto había esperado, el día de compartir con sus amigos el placer de una doble al Chuscal, se esfumó, de pronto se vio rodeado de su familia y de gente de batas y uniformes blancos, de aparatos que pitaban e imprimían hojas rosa con garabatos de picos y curvas, buscaban el origen del testigo que se encendió. Quería huir de allí, enfundarse la Verde Negro, y dirigirse a Siberia para cumplir la cita con sus amigos, la que tanto había promocionado, necesitaba saber qué tenían Pulga Pablo y Márquez y los Molano en la subida al Vino y sentir la adrenalina en la bajada hacia la Quebrada del Vino, pero desafortunadamente no había boleta de salida. Ahora a esperar exámenes y decisiones médicas era lo importante.
Mientras nosotros en Altoque de Siberia reuníamos once pedalistas que acudieron al llamado de Alberto, muy a su pesar no pudo completar la docena, llegaron: Ana, W. Trejos, Héctor, Marcolino, Pablo, Pulga, W. Duarte, Víctor, Molanito, Mauricio P. y O. Márquez, en el camino nos encontramos a Sergio.
Mientras esperábamos a Pablito y a Mauricio, partieron Ana, W. Trejos, Héctor y Marcolino. Llamé antes de salir pero el teléfono de Alberto pasaba a Buzón.
Definitivamente el problema era el fútbol, impresionante la cantidad de ciclistas que rodaban rumbo al Vino, la carretera estaba tapizada de pedalistas que reanudaban sus prácticas. Para completar un enjambre de abejas africanas, que digo motociclistas suicidas nos estremeció lo tímpanos. El tejido del tapiz de la subida al Vino era aún más tupido, no cabía un ciclista más.
Willy Duarte subió sobrado y en solitario, se nota que la sociedad con Don Guillo le ha traído réditos, ya me imagino que Chinazo ya vuela, sorprenderá a Giaco y Fabio. Los Molanitos y Pablito trataron en vano de seguirle la rueda a Willy pero nada que hacer. Héctor logró capitalizar la ventajita, Pulga y yo no pudimos alcanzarlo, nos esperaba orgulloso en la cima del Vino. Ana paró para esperar a Trejos, le había prometido no dejarlo solo en la subida, Marcolino sufría las consecuencias de los días de hamaca, limonada y una que otra pola en Aguazul. Mauricio había parado por una “Gatorade” y le tocó subir en solitario, alcanzó a Marcolino a William y Ana.
En el Vino armamos el combo para la Quebrada con Pulga, Pablito y Molanito, nadie quería Chuscal. Asumimos que Willy si había bajado al Chuscal, luego nos enteramos de que se quedó en la Quebrada, pero en un una panaderia diferente, no nos vimos, se devolvió primero. Víctor y Mauricio bajaron unos kmts del Vino hacia abajo.
El regreso subimos de la Quebrada al Vino, sin ninguna presión a paso moderado, siempre persiguiendo a Pulga. En el Rosal nos reagrupamos, allí estaban Mauricio y Willy. Fueron 17 kmts de llano y persecución, suficientes para darme cuenta de que el descanso pasa cuenta de cobro y no hay fondos energéticos para pagar.
Antes de las once de la mañana estábamos en Siberia, Héctor seguro ya había llegado a casita; Marcolino, quien tiene a su señora convalesciente debía regresar pronto. Una agradable tertulia con los seis que bajamos a la Quebrada y la promesa de repetir la salida el domingo próximo, esta vez con la ñapa Chuscal. Estando allí sonó el celular, la pantalla indicaba que era Alberto, pero me respondió Lucila su esposa, me confirmó que Alberto estaba en cuidados y observación y lo que seguiría de ahí en adelante.
Finalizo este breve crónica con el saludo para Alberto y por supuesto las disculpas por haber filtrado la noticia, el sábado aún en chequeos me pidió guardar el secreto, pero consideré que en estos momentos sus amigos pueden servirle de gran apoyo en el proceso de recuperación que seguro será breve, luego del susto. Ánimo!!
Un abrazo amigo Jurisconsulto y pronto regreso.
PD: Noticia buena para Armando. ahora tenemos TV en Altoque de Terpel.
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