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Bogotá, abril 19 de 2026

CRÓNICA POR OSCAR TASCÓN ABADÍA

EL CAMBIO CLIMÁTICO NOS METIÓ SUSTO.

Amanecimos este domingo con un firmamento grisáceo, había presagio de lluvia en algunos sectores y en otros, precipitaciones, fenómenos que se presentan por la extensión de la capital. Esta situación hizo cambiar de parecer a algunos de los once comprometidos en ir a calentar piernas al Alto de Rosas y a disfrutar de un buen día con sus compañeros.

El sitio de encuentro definido en el parqueadero era ZAPATOCA en Mosquera. Yo esperaba como de costumbre la llegada tempranito del grupo. A este cronista le preocupaba la desolación y frio, siete de la mañana cuadré la cicla y nadie más aparecía. ¿Me habría equivocado de sitio?. Miraba para todo lado sin entender que estaba pasando, muy raro a esta hora ya los reyes madrugadores de las bielas de CicloBR compartíamos diálogos sobre diferentes temas.

Observé que llegaba una camioneta, pero sin distinguir quien había en su interior, hasta que salió su ocupante y ya reconocí a German Malpica, me volvió el alma al cuerpo, no me había equivocado de punto de partida; nos saludamos y el también hacia cábalas sobre la ausencia del grupo. Compartimos ideas del qué hacer, a pocos minutos llega Henry en su maquinita de batalla y la conversa continúa entrando en que, si no llegaban más, nos íbamos los tres.

Pasados unos minutos vimos llegar a Luis Eduardo Pulgarín de civil, acompañado de Marcolino. Nos contó que el haría de conductor elegido en reemplazo de su compañera Nobile quien por razones de calamidad familiar no estaba en condiciones de abrigarnos con su compañía.

Luego nos enteramos de que falleció en Cali una apreciada sobrina de Nobile: JENNY TORRES GONZÁLEZ. Sea el momento de lamentar el suceso y en nombre de CicloBR enviarle a ella y a toda su familia en duelo nuestras más sinceras condolencias. Ojalá que los recuerdos de amor les traigan paz, consuelo y fuerza.

Luis Eduardo, nos manifestó que asistía para cumplir con el deber de conductor elegido y la responsabilidad para con el grupo, no obstante que sabía que la mayoría de quienes habían confirmado no participarían de la rodada de este domingo, por temor a la lluvia, pese a que por el sur no llovia.

En efecto, Carrillo lo llamó para informar que por su casa llovía y que no quería mojarse, había hablado con William y que tampoco salía. Igual sucedió con Alberto. Marcolino iba a recoger a Pablo, pero este también declinó por la lluvia. Pulga le insistió a Marcolino para que fuera hasta su casa, le sugirió que dejara allí su vehículo y se iban juntos. ¿Luego la salida no es para Nemocón?, no papá es para Rosas, le aclaró; bueno entonces yo le caigo. Menos mal me llamó Pulguita, yo le había dicho a mi hija Sandrita que era para el Norte y ella iba a hacer de conductora elegida, pero mejor que no vaya por allá.

Bueno ya completamos cinco, lo malo era que, mirando el horizonte en dirección hacia el alto de Rosas, veíamos gran probabilidad de lluvia, por lo cual, luego de una corta deliberación, acordamos cambiar de ruta hacia Zipacón.

Cuando estábamos listos para partir apareció Duberney Marín, así completamos un grupo de seis valientes de los once que confirmaron.

Se retardó un poco la partida pues Pulga le entregó a Duber la camiseta blanca (por segunda vez) se la mide, la mira una y otra vez y manifiesta que no le queda bien que la siente larga (en la foto de portada se aprecia que la que lleva debajo es más larga), trata de explicar técnicamente el porqué, le gusta ajustadita, comentario va y comentario viene, Pulga se llena de paciencia y le dice que debe buscar quien se la entalle a su gusto, no obstante luego le pasará la dirección del confeccionista, para poder partir.

Momento de la foto respectiva, y la distribución del refrigerio que nos envió Nobile, quedamos agradecidos.

Pulga advierte que en la próxima cuadra giraremos a la derecha, Marcolino inicia y acata la orientación pero los cuatro salimos derecho y tomamos la principal así, sin querer, le dimos unos minutos de ventaja a Marcolino; como no lo alcanzábamos llegamos a pensar que se había extraviado, pero los perdidos fuimos nosotros.

Pulga nos indica dónde iba el rutero solitario: Marco va bien adelante, le hicimos con calma, pero siempre con la idea de alcanzarlo, pero nada, Marcolino tenía las pilas bien cargadas y solo lo encontramos esperándonos en la plaza principal de Zipacón.

Pensando regresar sin lluvia y motivados por el buen día que estábamos disfrutando nos dirigimos al restaurante pues ameritaba un buen desayuno para recargar las baterías.

Duber esta vez si quería algo más larguito, Pulga lo envió a buscar el puente del ferrocarril, “mire baje por allí eso queda a 5 kmts más abajo” así lo hizo, alargó el recorrido pero los cinco realmente eran once según contó después.

Mientras tomábamos el desayuno se inicia la lluvia, ni modos nos relajamos y esperamos a que pasara para poder devolvernos con buen sol. Aprovechando el espacio de lluvia se inicia la lluvia de ideas en la mesa, discutimos de todo, justicia seguridad, corrupciones, alternativas de soluciones en esos momentos nos convertimos sin pensarlo mucho en unos buenos politólogos, si algún político nos estuviera escuchando a lo mejor nos hubiese propuesto hacer parte de su Unidad de Trabajo Legislativo.

Con el regreso de Duber y terminada la tertulia nos propusimos regresar, la fuerza de la lluvia había amainado, pero persistía y el horizonte mostraba grandes nubarrones, es así, que Marcolino, Germán y Oscar deciden hacer el regreso en la camioneta de Pulga, Henry y Duber prefieren seguir en bicicleta.

Más adelante vimos a Duber y nos preguntábamos que pasaba con Henry no le vimos hasta llegar a la Virgen, Duber ya lo había sobrepasado.

De esa manera llegamos al cruce y tomamos la principal cómodamente ubicados en la camioneta de Pulga, ya no nos acompañaba la lluvia y no parecía que se fuera a arreciar nuevamente.

Henry siguió de largo; Duber que había llegado al cruce primero que nosotros también decidió seguir en bici, previamente se quitó la protección que cubría sus medias y zapatillas, una buena técnica, pero se desató nuevamente la lluvia.

Solo dos gladiadores lograron cumplir con el recorrido completo de 60 kilómetros, Henry y Duber a quien se le suma lo que marca hasta llegar a su residencia en Hayuelos Esperamos que la lluvia no les afecte su salud. Los dos rodaron como como don Menelao, cada cual por su lao.

Luis Eduardo con su pasajero Henry, Marcolino, German y Oscar ya con sus vehículos, regresamos a Bogotá sin trancón como cosa rara en esa ruta.

De esta manera los seis ruteros cumplimos en medio de muchas anécdotas, al interior del carro y en la mesa y las ocurrencias especialmente de Luis Eduardo y ayudados en su momento por el resto de analistas políticos de este día.

Muchas gracias a quienes nos dieron la oportunidad de compartir este día, esperamos que el grupo vuelva a su quorum normal en la próxima salida, si el clima lo permite.

Un saludo a quienes padecen quebrantos de salud, le deseamos pronta recuperación y buena energía a todos para la próxima.

Igual saludos y respetos a quienes padecen de "ombrofobia" (buscar significado en Google).

Hasta el próximo domingo, entiendo que ahora si vamos a Nemocón.

 

 

 

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