| |

|
|
NUEVO BUSCADOR
|
| ¿Quiere consultar si hemos escrito en esta web sobre alguna ruta ciclística?, ¿busca una crónica en especial o un tema específico?. Haga click y escriba una o más palabras claves en la siguiente casilla del buscador (Optimizado por Google) y consulte en la base de datos de CicloBR. |
|
|
|
|
Bogotá, marzo 1 de 2026
Crónica por Javier Yesid Velandia L.
“Candela en El Vino y Apagón en La Mona: Crónica de una Ruta que lo Tuvo Todo”
Arrancamos esta crónica como se debe: con abrazo grande y sincero para Orlando Carrillo, nuestro querido Cariño. Feliz cumpleaños, campeón, que la vida te regale muchos kilómetros más, con viento a favor y piernas frescas.
Mientras algunos soplan velas, nosotros soplamos fuerte en cada ascenso, y el 01 de marzo de 2026 no fue la excepción. La cita fue en Altoque, en la bomba de Bomba Terpel de Siberia, bajo ese sol sabanero que no avisa: calienta desde temprano y pone a prueba hasta al más templado.
De derecha a izquierda en la foto oficial porque aquí la memoria gráfica es sagrada estaban Luis Eduardo Pulgarín (Pulga), Alberto Rivera, Héctor Pedraza, Pablo Torres, Melki Reina (nuestro conductor elegido y proveedor oficial de refrigerios), William “Arándanos” Duarte, Lucero Mesa (invitada de Guillermo Durán), Germando ya integrante oficial, con sello y todo, Óscar Tascón, Guillermo Durán, Eduard Daza y Jesús Castañeda (también invitados de Guillermo), y cerrando el encuadre, pero nunca la ambición, Javier Velandia.
A última hora, la noche anterior, Luis Ever canceló por problemas estomacales. Desde aquí esperamos que ese estómago ya esté afinado como cadena recién lubricada y que vuelva pronto al lote.

Destacamos el debut del jóven Odontólogo Germán Enrique Malpica Angarita, como nuevo integrante de CicloBR. Benvenuto, amico!!

A las 7:30 a.m. partimos puntuales. El plan era claro: salida controlada hasta pasar el peaje de Siberia, donde nos esperaba Melki, quien vive en La Vega y viajó para acompañarnos. Eso se llama compromiso.

Noten por favor el mercadote que nos trajo Melki, había de todo lo que encontró en el supermercado. Qué gran detallazo, puso un punto que será difícil de superar. Muchas gracias!! . Por supuesto se vendió abosultamente todo
Foto de rigor, barriga medio llena, corazón contento y bidones listos. Desde ahí apuntamos hacia el primer gran juez del día: el mítico Alto de Vino.
El Alto de Vino no perdona. Son aproximadamente 13 kilómetros de ascenso constante, con una pendiente promedio cercana al 5% y rampas que coquetean con el 7% en algunos tramos. Altimetría que pasa de los 2.600 metros hasta rozar los 2.900 msnm. En lenguaje sencillo: sube y sube, y cuando crees que afloja… vuelve a subir.
El grupo se mantuvo compacto hasta la pata del puerto, rodando con cadencia inteligente, cuidando piernas. Pero como siempre ocurre, llegó el punto donde cada quien conversa con su propio corazón.
Y ahí apareció Pablo. Ataque demoledor, seco, sin aviso diplomático. Se levantó de la silla y dejó claro que hoy no venía a pasear. A su rueda, como sombra disciplinada, Germando. Y más atrás, Willy Arándanos, que cuando huele montaña se transforma. Detrás empezaron a estirarse las distancias: Javive administrando, Jesús constante, Guillermo midiendo vatios invisibles, Óscar firme, Alberto concentrado, Pulga con su estilo eficiente, Héctor metódico y Lucero completando el ascenso con carácter. Porque subir no es solo fuerza; es cabeza.
La cima nos recibió con ese sol brillante que engaña: calor arriba, pero viento frío cruzado. Sin mucha pausa iniciamos descenso hacia El Chuscal y el esperado Restaurante de la Mona. Bajada técnica, asfalto irregular en sectores, curvas amplias pero con tráfico pesado.
Y aquí una nota seria: avistamos un accidente de un motero. Nada grave a simple vista, pero suficiente para recordar que la carretera no es pista privada. Motos de alto y medio cilindraje rugiendo, patinadores subiendo el puerto, camiones, carros. Aquello era una coreografía caótica donde la prudencia valía más que cualquier cosa.
Ya reagrupados en el restaurante, Alberto llegó primero. Venía con plan estratégico: “Hoy no me pasa lo de hace ocho días. Desciendo como un bólido, pido primero y me devuelvo rápido”. La teoría era impecable. El problema fue la realidad: no había energía eléctrica. Cocineros recién levantados, cocina lenta y servicio desordenado. Ironías del ciclismo: el más rápido terminó comiendo de último. A Pulga no le trajeron el tinto. Don Guillermo, que ya venía medio justo, prácticamente tuvo que devolverse en ayunas. Los que presionamos un poco logramos medio alimentarnos, pero la calidad dejó dudas razonables. Conclusión técnica del comité espontáneo: hay que cambiar de restaurante en esta ruta.
Entre mordiscos incompletos y caras largas, planeamos el regreso. Pablo arrancó primero, como si tuviera un segundo puerto invisible. Tenía compromiso familiar y desapareció del radar. A su rueda Héctor, Alberto, Pulga, Eduard Daza y Javive, quien venía desde Chía en bicicleta y debía guardar algo para el retorno. Detrás, los más entrenados: Guillermo, Lucero, Óscar, Willi, Germando y Jesús, marcando ritmo sólido.
En la punta, Javive llegó para hacer reportería gráfica. A los pocos minutos aparecieron Pulga, Eduard en su “todoterreno”, Héctor, Willy, Jesús, Germando y Alberto, que parecía venir jalando camiones. Óscar cerró fuerte y, finalmente, Guillermo y Lucero.
En el alto reportaron que Lucero se estaba quitando la ropa. Se nos hizo extraño que Guillermo se quedara en la cola del grupo… ahora entendemos por qué. Risas generales.
Mientras esperábamos al grupo completo en el Alto de Vino para el retorno, hubo espacio para recuperar aliento y para reclamos formales.

Alberto encaró a Melki: “Le he marcado por línea y WhatsApp y no contesta; yo me iba a subir al carro”. Melki, entre risas, respondió: “No tengo llamadas perdidas suyas. Estaba tomando fotos y videos. Si quiere, devuélvase y me vuelve a marcar”. Carcajada colectiva. Porque en CicloBR también se entrena el humor.
Reagrupados, iniciamos regreso hacia la bomba de Terpel en Siberia. Algunos aprovecharon el descenso para sacar ventaja leve. Guillermo y Javive avistaron a lo lejos unas camisetas rojas. “Es Pulga y los demás”, pensamos. Aceleramos. Cuando los cazamos… era otro ciclista vestido de rojo. Falsa alarma. Pero el ritmo ya estaba alto. “No nos dejemos alcanzar de Pulga, que a él le rinde mucho en el plano”, dijo Javive. Y así sostuvimos la marcha hasta Siberia.
En los primeros lugares arribaron Héctor y don Eduard Daza, sabiendo que atrás venía candela. Luego el grupo perseguidor: Germando, William, Óscar, Pulga, Alberto, Lucero y Jesús. Todos nos reencontramos en Altoque, punto de partida. Germando se puso la 10 y pidió gaseosas hidratantes.
Guillermo, todavía con déficit calórico, sentenció: “No hay pola que no calme el hambre”. Entre reclamos juguetones por no esperar, transcurrió la tertulia. Incluso hubo videollamada a Cariño, porque cumpleaños sin saludo en vivo no cuenta.
La ruta dejó datos claros: cerca de 90 kilómetros acumulados para algunos, altimetría positiva aproximada de 1.200 metros, clima seco, temperatura entre 18 y 24 grados, viento cruzado en descenso y tráfico exigente. Pero más allá de números, dejó algo mejor: cohesión. Pablo demostró potencia; Germando, consistencia; Héctor, estrategia; Pulga, eficiencia en el plano; Alberto, determinación competitiva; Guillermo, liderazgo silencioso; Lucero, carácter; Willy, solidaridad mecánica (ayudó a despinchar a Lucero en la mona); Jesús y Óscar, regularidad; Eduard, fortaleza todoterreno; Melki, compromiso logístico; y Javive, visión narrativa.
Sumamos así otra ruta en la historia registrada del grupo en esta web, confirmando que CicloBR no es solo pedalear: es construir memoria colectiva sobre asfalto. Entre risas, anécdotas, piernas cansadas y el corazón bombeando oxígeno limpio de montaña, cerramos una jornada que tuvo ataque, pinchazo, apagón eléctrico, confusión con camisetas rojas y hasta reclamos técnicos por llamadas no contestadas.
A los convalecientes Cariño, Luis Ever, Wilfran pronta recuperación. En ocho días nos volvemos a ver. Porque mientras haya carretera, habrá historia. Y mientras haya grupo, habrá candela.
Hasta la próxima rodada.
Javive
____
RECAUDOS CUOTAS CICLOBR
Publicamos el estado de recaudos por cuotas de CiclobR a la fecha, para que lo consulten dado que a partir de este mes rige la multa por extenporaneidad
|