EL LENGUAJE DE LOS JÓVENES EN COLOMBIA

Los expertos en linguistica señalan que el lenguaje oral evoluciona constantemente y que las jergas juveniles terminan influyendo notablemente, pues con frecuencia muchas palabras de uso cotidiano se van universalizando, a tal punto que terminan siendo aceptadas por las Academias.

Probablemente el vocabulario de los jóvenes en Colombia terminará aportando nuevas palabras que posiblemente serán aceptadas por La Academia de la Lengua e incorporadas al diccionario. No obstante, por ahora muchos no terminamos de aceptar algunas de las que hoy utilizan los jóvenes con frecuencia y que pese a que ya son  de uso cotidiano, todavía nos impactan. Veamos este breve ejemplo para introducirlos al tema, es una conversación entre jóvenes:

- Hey  huevón siempre fue al concierto de rock al Parque?.
- Si Marica.
- Que le pareció Pornomotora?
- Una Chimba huevón.
- Marica, a mí también me gustó un resto, estuvo la verga parce.

En otra época a alguno de nosotros nos decían “marica” o “huevón”  y nos hacíamos romper las narices. Hoy esas palabras no tienen las connotaciones de tonto ni de homosexual como antes;  por el contrario expresan camaradería afecto y confianza entre los interlocutores, de tal manera que, aunque a nosotros nos parezcan vulgares, es muy normal entre la juventud saludarse de ese modo.

Esa y otras tantas palabras obscenas hacen parte del lenguaje normal en colegios, universidades e incluso entre gente joven de oficinas. Parece que estas jergas están presentes en todos los estratos sociales.

Aunque no me considero un purista anticuado o intolerante, les confieso que si me impresiona oír  la forma en que las mujeres se saludan de esa manera y la frecuencia con la utilizan en su lenguaje diario palabras como "marica" "en forma tan repetitiva que molesta al oído. Será que nuestro juicio tiene algún toque machista y no nos parece bien que palabras de uso normal de los hombres las utilicen las mujeres?

Para los jóvenes la palabra “Chimba”, tampoco significa lo mismo que para nosotros, hoy algo bueno es “una chimba”, hombres y mujeres la usan indistintamente: “Esa vieja está una Chimba”. Ese man es una chimba”. Para completarla, nuestro Juanes ha contribuido a incentivar el uso de esa palabra en el lenguaje de los colombianos.

El lenguaje de la juventud ha incorporado no solo palabras que nos resultan obscenas, si no otras extraídas del bajo mundo, importadas de otros países, creadas por ellos mismos e incluso algunas a las que le cambian el significado. Estos son unos pocos ejemplos, pues la cosa ya da para un extenso diccionario: Garbimba, gonorzobia, parce, cucho, áspero, boleta,  frickiado, birra, chanda, guaro, chorro, desparchado, visaje, garra, guiso, nerdo ñoño, osea, pichurria, sano, severo, sisas, rebacano, gasimba etc.

Esta jerga se ha institucionalizado tanto en la juventud que veo muy difícil cambiarla, parece ser una manifestación de irreverencia y rebeldía de los jóvenes o una forma de diferenciarse de los adultos en su forma de comunicarse. De cierta manera con este lenguaje quieren tener su propia identidad.

Qué decir del lenguaje escrito, cada vez más simplificado que utilizan en los chats, o en los mensajes de correo?. Este ya es otro tema, que igual vale la pena anlizar.

Por lo general los términos obscenos no los utilizan delante de sus padres, lo hacen entre sus iguales, pero su uso se ha generalizado tanto que ya hay papás que los oyen y ni se inmutan. Incluso hasta los profesores, especialmente en las universidades,  tal vez por congraciarse con los estudiantes,  usan esas expresiones.

Si la función básica del idioma es comunicar, realmente no debería existir un lenguaje "incorrecto”, pero las Academias de la Lengua quieren imponer sus reglas y a los jóvenes eso les tiene sin cuidado, pues ellos van contra las normas de la etiqueta y la cortesía, máximo si tienen más claro que nosotros que el español fue un idioma impuesto por los españoles.

Se han puesto a pensar Uds. que de pronto los equivocados somos nosotros? o que le estamos poniendo mucha tiza a esa forma de comunicarse de los jóvenes?. Cuando ellos hablan de “verga”, “marica”” y “huevón”, en la forma como utilizan esos vocablos, parece muy natural, no hay malicia, esa la ponemos nosotros y por eso nos suena horrible.
Por ejemplo si ellos dicen "huy marica ábrase", significa bueno hermano váyase. Pero si le dicen "ábrase marica" quieren decir: quítese de aquí homosexual.

Por ahora, como dice el refrán: “si no puedes con el enemigo, únetele”. Por eso voy a intentar mostrarles cómo sería una crónica ciclística escrita por alguien mucho más joven que yo, (pero mucho es mucho). De antemano les pido el favor que abran sus mentes y le quiten la connotación de vulgaridad a los términos que voy a utilizar, solo diviértanse:


Crónica de una salida rechimba


Hola parceros les cuento que  hoy el clima amaneció  reculo y aunque yo  ando un poco frickiado, pues me enrumbé anoche, huy cagada, a lo bien tocó salir a cumplir la cita de los domingos con mis parces de bici, pues si no voy  seguro quedo desparchado. Afortunadamente en el camino tuvimos severo sol.

Huy marica, fue muy rebacano llegar al sitio de salida y encontrar a todos los cuchos y cuchas con tremendas chimbas de máquinas y listos para hacer el reduro recorrido que nos programaron para hoy.

Como ayer no miré mi facebook no sabía qué uniforme tocaba y para no dar boleta, le envié un Twitazo a la hueva del Alfredo. Afortunadamente el man anda enchufado y me salvó, le debo una mi perro.



A las 8 de la mañana salimos, todos muy abejas pues la carretera estaba refull de manes en el mismo parche. Al comienzo el ritmo que pusieron los de adelante no fue muy áspero y a lo bien aguantaba, pero antes de completar los 20  kilómetros yo ya estaba llevado, pues fue retenaz el acelerón.

En la primera subida el huevón de Eduardo estaba en la inmunda, traté de hacerle el cruce y ayudarlo, pero me dijo, no marica hágale, que yo espero el carro acompañante, todo bien. Entonces la gente le mandó la mano a sus fierros disimuladamente pues nadie quería dar visaje. Los duros se pusieron trucha y comenzaron a soltarnos y aunque algunos lo intentamos, no pudimos meternos en ese video.

Justo cuando rodábamos a más de 38 por hora, un pirobo, de esos patos que se meten al lote, se me atravesó y casi me tumba. Eso me rayó un resto,  y aunque  el man ofreció disculpas, yo solo atiné a decirle: sabe qué huevón, ábrase pichurria y agradezca que lo dejo sano. El man quedó como rabón.

Huy maricas, al pasar por Guatavita, vi una hembra  rechimba, qué peluche parce, rerrica; me gustó un resto, lástima que andaba con el novillo, un man como nerdo. Las nenas de nuestro grupo se la pillaron y para desquitarse gritaron que el man ese también era un hembro, pero qué,  ese man era un petardo, las jevas lo  decían solo por montárnosla de celos.

Ya completamos 65 kilómetros y si Uds., creen que voy mal, pues sisas voy pailas, pero todo bien. Es que mi bici es una chanda, tengo que pasarme al carbono, cuando me levante un buen billete. Me gusta la bici que tiene Gálvis, esa si es una verga huevón.

A lo lejos vemos ya la población de Briceño y de una estamos en el parqueadero. Los duros están hace un resto esperando, no se ven llevados, pues esos manes entrenan reduro,  aunque en carretera son reintensos.

Poco a poco el grupo va llegando y de una vamos pidiendo gasimba. Huy marica,  yo si me pedí una birra, pues a lo bien creo que me la merezco por el severo esfuerzo de hoy, la verdad  hubo un rato en que me vi en la mala, qué boleta huevón.

Al final, en la tertulia cada uno cuenta su video y como se empeliculó en la etapa. El ritmo fue tenaz, pero rechimba, huevo, osea una rumba, si me entiende?.

Pedimos la cuenta y nos tocó a cada uno de a dos mil lukas, claro que algunos líchigos pusieron solo mil, pese a que se echaron un chorro, qué seba, pero frescos huevones, va jugando; pagamos porque nosotros no nos achantamos pues estamos pa las que sea, pero te vi pichurrias!

Ok mi perro, cierto que la etapa estuvo re-play?. Pero de pronto nos dimos garra marica, pues me siento remal.

Nos vemos el domingo en los Kioskos. Marica, casi se olvida el uniforme  es Verdillo. Bueno Chaolín, yo me piso, nos hablamos por celu.”


Bueno, qué les pareció la crónica del futuro?. Tal vez un poco exagerada pero no muy lejos de la realidad actual.

Solo espero que cuando la gente lea este artículo en la página web, no me vayan a enviar algún correo en donde me digan: “Excelente crónica huevón, me reí mucho marica”. Si lo hacen frescos, háganle,  que yo sé que me lo dicen por amistad confianza y cariño garbimbas gurrupletos.

Aclaro que esto fue solo un intento por resaltar y tratar de entender la forma de comunicación actual de los jóvenes. Sé que es casi imposible, pero en nuestras manos como padres de familia y en las de los profesores en los colegios está la responsabilidad de intentar cambiar eso, o por lo menos morigerar el uso de tanto vulgarismo, eso si, sin ir a "cascarles " ni "darles pata" a esas "coscorrias" no vay sea que se "paniquien".

Pero mucha atención, nosotros los “jevos” también debemos preocuparnos por el lenguaje que utilizamos, pues no se “si pillan”, que muchos de nosotros no solo nos estamos contangiando del lenguaje de la juventud, si no algo más grave, cada vez es más pobre el vocabulario que usamos, con menos palabras y en veces inintelegibles, pues sin darnos cuenta las estamos reemplazando por términos genéricos a los que les damos mil significados

De esta manera corremos el riesgo de que algún día se nos olvide hablar, pues por pereza mental no utilizamos las palabras correctas del castellano que es muy rico en acepciones.

Veamos este ejemplo:

-Mija, páseme el este.  
-Cual este?.
- El  que está sobre la ésta. El coso ese.
- Yo no sé de qué vaina me habla.
- Pero mija, no se haga la gringa, le hablo de la cosiánfira esa para cambiar el canal del bicho éste…

Analicen y verán que esto es cierto. En forma acelerada estamos cayendo en esta simplificación peligrosa del lenguaje y pronto vamos a terminar comunicándonos a señas.

Como ven, si por el lado de los jóvenes llueve, por acá no escampa.

En resumen qué bueno era cuando todos hablábamos de manera elegante y sobre todo de corrido.


PD: agradeceríamos a los lectores que viven fuera de Colombia, que nos escriban y nos cuenten si en otros países sucede algo similar, nada raro, pues estamos en un mundo globalizado.

 
Bogotá octubre 10 de 2010.


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