Agosto 15 de 2010, Alto de la Línea, prueba superada...

Hola amigos de CicloBR nuevamente acá en Bogotá, con algo de resentimiento en los músculos de las piernas y en la cintura, pero llenos de alegría y recuerdos al regreso de uno de los mejores ciclopaseos que nuestro grupo ha programado: La visita a tierras del Departamento del Quindío para recorrer parte de su bellísima geografía montañosa en bicicleta.

Esta es la crónica sobre la subida al temibley mítico puerto de la Línea por la vertiente de Calarcá, un recorrido de apenas 21 kilómetros de ascenso, pero plagado de curvas y pendientes a la cuales le tienen respeto hasta los ciclistas profesionales,no en vano ha sido bautizada como la etapa reina de la Vuelta a Colombia.


Viernes 13 de agosto de 2010.


Al amanecer del viernes 13 de agosto, un grupo de 16 ciclistas integrantes de CicloBR nos preparamos para salir hacia el Departamento del Quindío. A las 7 de la mañana ya cinco vehículos ha partido en busca de la salida de Bogotá hacia el sur llevando a los primeros 12 ciclistas: William Trejos, Anita Niño, Alberto Pineda, Orlando Márquez, Jesús Reyes, Jacinto Cuta, Esther Rueda, Álvaro Villarreal, Miguel Granados, Anilsa Gómez, Alberto Bernal y Alfredo Gálvis.

El sexto vehículo que lleva a William Bolaños, a Marcolino Barrera y al profe Alejandro Lombana partirá a las 3 de la tarde. En la población de Coello nos espera Armando Torres quien viajó dos días antes para completar su plan de entrenamiento en solitario por tierras cálidas.

Ese será el grupo de 16 pedalistas que conformará el equipo de este ciclo paseo, pues los dos restantes Eduardo Bedoya y Pedro Herrera, parece que finalmente no tomarán la partida.

Como acompañantes contamos además con la presencia de Víctor Portela, ciclista del grupo que hace un par de meses fue sometido a una operación de Corazón, pero quien no resistió la tentación de apoyar a sus amigos en esta aventura, esta vez “de corazón” pues solo hasta dentro de algunos meses podrá volver a subirse a su caballito de acero. Nuestra apreciada Hortensia Córdoba, más conocida como Florencia madrina de Grupo y Doña Beatriz de Cuta esposa del amigo y veteranísimo ciclista Jacinto.

Salimos de Bogotá, pasamos el peaje de Chusacá y nos encontramos todos en el Restaurante el Paisa para un breve refrigerio. A las 9:30 a.m. partimos hacia Cajamarca, siguiente punto de parada de los vehículos.

Transitando por los pocos tramos de la inconclusa “autopista de doble calzada Bogotá- Girardot” pasamos cerca a las poblaciones de Fusa, salimos de Cundinamarca e ingresamos al departamento del Tolima al cruzar por la población de Melgar. Tomamos el tramo hacia Girardot, ese si en pleno funcionamiento.

Es inevitable dejar de pensar como la corrupción y la negligencia nos ha privado de tener hace rato una verdadera autopista segura y ágil, pero en fin…

En Girardot se nos une Armando y entonces continuamos hacia Ibagué, donde se queda Alfredo Gálvis pues tiene una reunión de trabajo, pero posteriormente se unirá al grupo.

Tomamos la variante que bordea Ibagué la capital del departamento del Tolima, e iniciamos el ascenso hacia Cajamarca a donde arribamos a las dos de la tarde. Almorzamos y partimos. A las 3 p.m.

En pocos minutos estamos en la cima del Alto de la Línea, pasamos despacio para grabar en nuestras mentes ese paisaje y los puntos de referencia que esperamos encontrar el domingo en la subida, si logramos el objetivo. Lo más visible son las torres de energía y un par de entenas repetidoras.

Al comenzar el descenso, vemos la impresionante topografía, a lo lejos las bellísimas cadenas de montañas pintadas en todos los tonos de verdes y carmelitos. Abajo la serpenteante carretera.

Observamos el contínuo paso de las tractomulas y el rugir de sus motores que parecen cansados por el esfuerzo en la subida. Las curvas tienen forma de S de U, de L de ocho y otras figuras y se ven en escalera desde arriba.

Un ardor en el estómago y un frío nos recorre al pensar que pasado mañana estaremos intentando subir esas terribles curvaturas. Pero ya no hay nada que hacer. Luego de la tediosa y larguísima bajada , llegamos a Calarcá una población que está prácticamente unida a Armenia la capital del Quindío.

Tomamos la vía a Caicedonia en el Departamento del Valle, en busca de la población de Barragán límite entre ese Departamento y el Quindío. A las 5 y 15 de la tarde llegamos a Barragán para instalarnos en el Conjunto los Almendros la sede que William Trejos reservó para el equipo.

En el camino nos enteramos de que finalmente Pedro Herrera y Eduardo Bedoya se decidieron y que saldrán de Bogotá el sábado a las 2 de la tarde en una Flota Bolivariano.

Una vez instalados nos dedicamos a preparar la bicis, los líquidos y la ropita para la etapa del sábado. Ya se unió al Grupo Alfredo Gálvis. Según la programación que elaboró William Trejos, el sábado debíamos hacer una etapa de transición antes de la línea, visitaríamos el pueblo de Génova, pero en un descuido se la cambiamos por el recorrido Barragán- Calarcá, pues la gente quería saber cómo era el trayecto previo a la subida de la línea el domingo, para conocer más de cerca el monstruo.

Sábado 14 de agosto de 2010.

Partimos de Barragán, recorrimos 30 kilómetros hasta Calarcá, en un tramo “rompepiernas” , con el propósito de conocer algo de la subida a la línea. Pasamos Calarcá y le arañamos casi tres kilómetros de la subida, como abrebocas de la etapa del domingo. Allí pudimos confirmar que incluso al comienzo las pendientes son fuertes.

Se unió al grupo en su bicicleta de montaña Rodrigo conocido como “pechuga” el dueño y conductor del microbús que nos acompañará el domingo. Resultó ser un experimentado acompañante de vueltas a Colombia y de Clásicos RCN. Se ofreció a guiarnos para conocer el recorrido hasta Calarcá, pero a los pocos kilómetros el grupo lo dejó rezagado, vaya trato al anfitrión… qué pena Pechuga en la próxima se podrá desquitar.

Contando el regreso a la sede en Barragán hicimos casi 70 kilómetros. En la bajada de Calarcá encontramos a Rodrigo esperándonos, aún cansado.

La hermana de William Trejos nos tenía preparado un suculento Almuerzo con frisolitos y chicharrón paisa acompañados de una deliciosa limonada que nos renovó fuerzas. Iniciamos la sesión de comentarios y la planeación de la etapa del domingo.

En la tarde nos fuimos para Armenia, ciudad que ha progresado mucho luego del terrible Terremoto de 1999 que prácticamente la destruyó y que afectó más de 28 pueblos y ciudades de los departamentos del eje cafetero. Hoy luce muy bonita, recorrimos un Boulevar por la Calle Real que se me pareció mucho a los peatonales Lavalle y Florida de Buenos Aires, con cientos de locales comerciales a lado y lado de la vía.

De nuevo en nuestra sede Los Almendros, nos reportan que el dueto Bedoya-Herrera partió de Bogotá en bus el sábado a las 2 de la tarde, pero como verán su viaje se convirtió en toda una novela. Supimos que el bus se varó por problemas en el aire acondicionado en Chinauta, y luego sacó la mano en Girardot. Los reembarcaron, dos horas más tarde (10 de la noche) en otro.

Entre tanto, nosotros, luego de muchas discusiones, finalmente decidimos que el domingo, para cuidar nuestras piernitas solo haremos cinco kilómetros de calentamiento antes de “atacar” la línea. Además, dado que la restricción vehicular de camiones y tractomulas, contrariamente a lo que nos habían dicho, solo inicia en la noche, decidimos salir muy temprano.

Mientras dormíamos plácidamente la novela Bedoya-Herrera continuaba desarrollándose: Como recordarán nuestros amigos viajan en flota hacia Armenia. A Bedoya se le sentó al lado un muchacho muy raro que le preguntaba de todo y le resultó muy “cariñoso” al punto que le tocó ponérsele bravo pues cuando apagaban las luces de la cabina del bus, no dejaba sus manitas quietas. Como se imaginarán, no pudo pegar el ojo, por culpa del viajero Gay.

Llegaron a las 3 de la mañana a Armenia, el bus los dejó en plena zona roja y fueron abordados por dos indigentes, uno de ellos una mujer que se les presentó como Lina y de una agarró la maleta de Bedoya; les prometió llevarlos a un hotel cercano. Con lo que nos contaron, nos imaginamos el dramático cuadro: dos ciclistas muertos del susto cada uno con su bicicleta al trote detrás de los “ñeros”, persiguiendolos pues creían que les iban a robar sus maletas. Finalmente resultaron honrados y los llevaron al “elegante” Hotel Corteguay en donde trataron de dormir una o dos horitas antes de encontrarse con nosotros para la etapa de la Línea.

Domingo 15 de agosto de 2010.

Nos tocó pegar un madrugón el “verraco”, para desayunar a las 5 de la mañana, pues como convinimos a las 5 y 30 en punto apareció Rodrigo, el conductor del micro que condujo al Grupo de la B (Anita, Anilsa, Esther, William Trejos, William Bolaños, Álvaro, Chucho, Orlando, Armando, Alberto y Marcolino) hasta los cinco kmts previos al inicio de la subida a la Línea. En los vehículos acompañantes, conducidos por Víctor Portela y Hortensia, partieron los de la “A”: Pineda, Lombana, Granados, Gálvis y Cuta.

En el microbús, se sentía la tensión, que se reflejaba en el rostro de esos once ciclistas, las risas eran nerviosas, cada uno hablaba de su meta, yo hago 10 o doce hasta donde me alcance y me subo al micro, yo hago una parada en la mitad, yo creo que la subo, en fin… el tema de conversación no era otro.



Muy pronto, más pronto de lo que queríamos, llegamos al sitio de partida, bajamos las bicis. Llegó la hora de la verdad, última oportunidad para arrepentirnos de enfrentar esa dura montaña. Qué carajo, la suerte estaba echada, teníamos que confiar en lo que traíamos de entrenamiento previo y en la relación de montaña que la gran mayoría le puso a sus máquinas la semana anterior.



Partimos para recorrer los 5 kmts del prólogo desde nuestro sitio de alojamiento, que son en subidita. Veinte minutos más tarde salieron seis ciclistas de la A, Pedro Herrera se integró algo trasnochado, mientras que para Bedoya la novela continuaba con otro capítulo: Al abrir la maleta descubrió horrorizado que había traído unas zapatillas que tenían un sistema de enganche (choclos) incompatible, pues se equivocó y empacó las que no eran. Nos imaginamos que el “hay juep...” se oyó hasta en Bogotá. Nada que hacer, lo único es esperar a que abran una bicicletería para comprar nuevos choclos, la novela continuará…

A las 6 y 35 a.m. pasamos el puesto de Policía ubicado justo al inicio de la gran subida. La carretera se empina de una como tratando de meternos miedo o de advertirnos que estamos aún a tiempo de dar media vuelta, pero si vinimos hasta acá fue para no dejarnos amilanar y cumplir la meta, bueno tratar de cumplirla. Los seis primeros kmts son realmente duros, la pendiente es cada vez mayor, una vez superados se siente que suaviza un poco, hasta encontramos una bajada de 10 metricos, la única del recorrido.

Luego del breve descanso, pronto reaparecen las pendientes. En el Kilómetro 9 como un milagro encontramos un tramo casi llano que no supera los dos kilómetros. Orlando decide parar en una tiendita para recargar líquido, comer galleticas y retomar fuerzas, espera a Villarreal y a Marcolino quienes lo acompañan, luego pasan de largo Chucho y a William Bolaños El Grupo de la A pasa compacto.

Marcolino decide que su meta está cumplida y regresa a Barragán, además es el único de la B que no montó una relación de montaña, pues solo lleva atrás un piñón 25.

Orlando y Villarreal retoman el camino para la segunda parte, aún les restan 12 kilómetros. Pronto comenzamos a ver arriba los automotores como si entre las nubes hubiese alguna carreterea. Las curvas tienen una pendiente que definitivamente no fue construida pensando en ciclistas y cada vez que se supera otra más dura la reemplaza, como en una carrera de relevos.

Llegamos a un trayecto que se denomina “Cansa perros”, Uds. Podrán deducir el porqué de ese apelativo.

A estas alturas el reguero de ciclistas es bastante grande, los que vamos atrás podemos ver arriba en las nubes a los que llevan la delantera y ellos a su vez pueden ver abajo los puntitos verdes de nuestras camisetas. En el sitio en que más sopla la brisa el profe pinchó y tuvo que esperar un buen rato para ser auxiliado.

Orlando pone pie en tierra, necesita tomar aliento, se hidrata y retoma la tarea, se le une Anilsa que se tomó un descanso en el carro. William Trejos decide caminar un rato. Un poco adelante Anita viene sufriendo con las tractomulas, la ponen nerviosa. Es que realmente no es fácil sentir el rugido de esos motores en la espalda y luego ver como aparecen el cabezote y el tráiler y ver al lado izquierdo esas enormes ruedas a tan poca distancia, que demoran eternidades en superarnos, como un gusano que espera que desfallezcamos para tragarnos.

La verdad le hacemos un reconocimiento a los conductores de las tractomulas pues en general respetan mucho al ciclista.Ellos saben como pasar, nosotros somos los que no perdemos el miedo.

Más adelante Esther y Armando persiguen a William Bolaños a un paso que augura que coronarán. Los de la A ya no van compactos pues atrás han quedado Miguel y Jacinto quienes tampoco montaron piñones de montaña y van arrepentidos.

Bernalli opta por caminar un rato para desentumecerse. Chucho pasa a 5 o 6 por hora, pero decidido a llegar, luego Villarreal que lo sigue, se le nota el esfuerzo pero no tiene cara de desfallecer.

Anilsa y Orlando alcanzan a Alvarito Villa, ahora los tres unen energías para alcanzar el objetivo. Faltando tres kmts kmts William Trejos desiste, su meta se cumplió y considera que no vale la pena seguir pues ya hizo un gran esfuerzo.

Anita sucumbe a los nervios y en una curva se deja caer hacia la berma, la asustaron los carros y tractomulas que pasan muy cerca, en la caída se magulla la muñeca y no puede seguir por lo cual muy a su pesar opta por subirse al carro acompañante que lleva Hortensia quien no la ha desamparado durante todo el camino.

Según las cuentas faltan 3 o 4 kmts, ya se ven las antenas repetidoras, arriba, nuestro punto de referencia, pero aún quedan obstáculos entre ellos la última curva con un peralte endemoniado. Se pasa y ya lo que sigue en los siguientes dos kmts es decente y muy pedaleable, hasta que en medio de la neblina aparecen las antenas y al lado las cabañas de los restaurantes y un hotel de paso.



Es difícil describir lo que se siente ver las antenas y ese pequeño caserío y saber que hemos llegado, que ha terminado el sufrimiento y que esas dos delgadas ruedas y por supuesto nuestras piernitas nos han llevado a una de las cumbres más altas de Colombia a 3265 metros.

Las emociones y sentimientos son encontrados, nuestros compañeros ríen, se abrazan y no faltan las lágrimas. Es que hoy hemos escrito una página con un poema ciclístico a 32 ruedas, que perdurará en nuestros recuerdos. Ojalá podamos repetir esta maravillosa experiencia en un futuro próximo, si no, nos conformaremos con releer esta crónica para sentirnos orgullosos de haber coronado el puerto de La Línea, aquel que ha visto coronarse de gloria a los mejores ciclistas de colombia, pero que tambien seguramente ha visto llorar a muchos de ellos de emoción o frustración.



Afortunadamente la señal de los celulares es excelente, cada uno marcó a su casa para reportar la hazaña, en varios hogares los familiares estaban pendientes, supimos que incluso algunos oraron para que todo saliera bien y por fortuna el señor de más arriba de la cumbre de la Linea los escuchó y nos oyó a nosotros, pues vio el esfuerzo enorme que hacíamos para acercarnos más y más con nuestras bicicletas al cielo...nos merecíamos su ayuda.

Aunque cada uno tomó su tiempo, no quisimos preguntar ni publicarlo, quedará en sus anotaciones personales, pues para la mayoría ese no era el gran objetivo, tampoco importaba, resaltar cuántos kmts hizo cada uno, ni la posición de llegada pues el grupo que participó es muy heterogéneo, cada caso es único y difícil de comparar. No todos somos de la misma edad, tampoco tenemos el mismo peso, ni las mismas condiciones naturales, ni la misma experiencia ciclística. Para cumplir con la meta, individualmente cada cual trató de compensar sus falencias de peso, edad o experiencia, con mejores relaciones de piñones para montaña y sobre todo con una buena dosis de coraje.

Todos sin excepción, damitas y caballeros merecen un gran aplauso.

En la bajada vimos subiendo al héroe de la novela Eduardo Bedoya, luego de recorrer todas as bicicleterias consiguió los choclos y logró coronar la cumbre en solitario, luego bajó y se reunió con nosotros en Barragán. Cumplió su meta demostrando mucha tenacidad y coraje; nos enseñó con su actuación una lección que ratifica que cuando se quiere algo no importa cuántos obstáculos se presenten, hay que vencerlos a como dé lugar.

En la tarde la celebración por la dura pero productiva jornada ciclística.


Lunes 16 de agosto de 2010.


Varios amanecimos trasnochados no tanto por la celebración de CicloBR, pues fue corta, si no porque en una de las casas vecinas armaron tremenda y escandalosa rumba, pero afortunadamente hemos aprendido que en los paseos hay que ser tolerantes y no debemos amargarnos la vida.

Aún así y pese al cansancio de la jornada ciclística del domingo la gente amaneció con arrestos y propusieron otra montadita para visitar Génova. Jacinto no se le midió pues decidió partir temprano para Bogotá con sus pasajeros Alvarito Villarreal y Chucho. Anita y William prefirieron la piscina y Armando optó por colaborarle como acompañante a Víctor que nos sirvió de conductor elegido.

Así pues, una docena de ciclistas partimos a conocer ese recorrido que se nos estaba quedando pendiente. Descubrimos una ruta nueva para nosotros, de 23 kilómetros con una buena dosis de montaña que en medio de bellísimos paisajes nos lleva a Génova una población localizada al extremo sur del Departamento del Quindío. La carretera recién pavimentada es ideal para el ciclismo, pues cuenta con subidas duritas, repechos, bajadas y planito que obliga al cambio permanente de relación.




En la plaza principal frente a la iglesia le pedimos al propietario de uno de los tradicionales Jeeps que nos lo prestara para unas divertidas tomas fotográficas.

En total hicimos 50 kilómetros para completar casi 150 por carreteras del Quindío en este inolvidable ciclopaseo.

Agradecemos a todas las personas que hicieron posible este evento, especialmente al coordinador William Trejos quien trabajó duro en la organización. Igualmente a su hermanita Diana, a sus hermanos Camilo, Hernán y a Julio César y su señora Lucy quienes nos prestaron su casa sin cobrar nada, que gesto tan amable.

Igualmente a las señoras Nelsy y Mariela encargadas de la comida por los deliciosos platos que nos prepararon. Agradecemos a Rodrigo “Pechuga” el dueño del micro que nos acompañó un día en bici y el domingo con su vehículo. Fue el asistente técnico, fotógrafo guía y conductor.

Un reconocimiento muy especial a Hortensia Córdoba (Florencia) por su dedicación al grupo y por toda la ayuda y acompañamiento desinteresado. De igual manera a “Vítor” Portelita quien puso a trabajar su corazoncito recién reparado para sus amigos de CicloBR, se notó que quedó cero kilómetros pues lo vimos hasta empujando.

Finalmente agradecemos a Beatriz de Cuta por su trabajo como reportera gráfica y por su constante voz de aliento a los ciclistas durante la subida.

Nos vemos en el próximo ciclopaseo que desde ya se comenzaremos a diseñar.

Crónica semana anteriorr click acá.



Bueno este es un trabajo de campo de CicloBR, para reseñar a ustedes lo sucedido en las carreteras cundinamarquesas este fin de semana el 14, 15 y 16 de agosto de 2010, mientras el grueso del grupo se debatía pedal a pedal en la mítica subida a “La Línea”.

Es poco o nada lo que hay que decir del sábado 14 de agosto, porque la lluvia impidió la labor ciclística de quienes por alguna razón no pudimos viajar a ese importante ciclo entrenamiento.

Pero lo que fue el domingo y lunes festivo, la labor fue intensa para los 4 ó 5 gladiadores que se batieron con todas sus fuerzas y quienes muy a las 8 de la mañana del domingo 15 de agosto se presentaron para enfrentar la jornada programada para estas fechas; sin embargo, a esa hora la soledad reinaba en el estacionamiento de los kioscos, lo que podría presagiar un fracaso de la jornada, pero poco a poco fueron apareciendo los protagonistas hasta completar un pequeño grupo de 5 gladiadores:

Melquisedec Reina, Alberto Otálora, Alejandro Rodríguez, Luís Pulgarín y Alberto Rivera, quienes se ven en la foto …”Muy tiesos y muy majos”.

La labor comenzó muy cumplidamente a las 8 en punto de la mañana, como queriendo demostrar que la sugerencia de Ildefonso García de salir a tiempo para regresar temprano a nuestras casas, no había sido en vano.

“Pulga” –como cariñosamente llamamos a nuestro apreciado amigo Luís Pulgarín, fue quien comandó en las dos jornadas al pequeño grupo de ciclistas y, además, se destacó por su compañerismo y solidaridad, porque el domingo apoyó denodadamente a nuestro Presidente, como se observa en la gráfica, y el lunes marcó el paso con Carlos Reina, pero siempre esperando a sus compañeros de jornada.

El recorrido a Canicas el domingo estuvo marcado por un promedio de 33 kilómetros por hora aproximadamente y en la subida de 12 a 13 kilómetros por hora, hasta que se vio a lo lejos el puerto de montaña conocido como el Alto de Canicas.

El regreso estuvo marcado por el liderazgo de “Pulga”, estrechamente seguido por Alberto Rivera, quien ha venido demostrado progresos con el paso de las últimas competencias. Finalmente llegaron Alejandro, Melkis y Otálora.

Otro cambio fue que la tertulia estuvo acompañada con Ponymaltas, para así estar preparados para la jornada del lunes festivo.

Precisamente este lunes, la jornada NO contó con la asistencia de 3 de los gladiadores del día anterior, porque Melkis y nuestro Presidente se ma…., perdón, se quedaron en sus respectivas casas atendiendo compromisos previamente adquiridos.

¡¡¡¡¡¡¡……….ÚLTIMA HORA……!!!!!!!!!!. Ricardo – Jorge, se acaba de confirmar que fue chuzado el teléfono de nuestro Presidente Alejandro Rodríguez y el siguiente es el texto completo de la conversación interceptada a las 6:30 de la mañana del lunes 16 de agosto: “riiiiinnnn,….riiiiinnnn……agghhh ¿quién es? Hola Alejandro es Alberto ¿Cómo estás? ¿Vas a salir? Nooooo Albertico yo estoy muy cansado.

Ahh caramba, ¿pero me puedes hacer el favor de decirme cómo está el tiempo allá por el norte?, espérese haber. ….Uuuyyyy Albertico está opaco.

Deje a ver yo miro más al norte. No, totalmente opaco….”

Alberto Rivera M.
cronista CicloBR
Agosto 17 de 2010



Muchisimas gracias a todos por la pela tan macha que me han dado,en el recorrido a Calarcá.
Todavia tengo pesadillas y calambres.
Quiero felicitarlos por tener un grupo tan especial.

Ustedes si saben disfrutar la bella vida.

Gracias por todas las atenciones,un abrazo a todos y que Dios los siga bendiciendo

Pechuga
Armenia.
agosto 17 de 2010

 rodrigorojasgarcia0359@gmail.com

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Martes 17 de Agosto 2010.
Hora 10 p.m.
Miro nuevamente en internet la pagina de ciclobr, pero nada... aún el cronista no se manifiesta.

Escribo unas lineas a algunos de los ciclistas que subieron La Linea, esperando respuesta... pero nada...

Bueno, miercoles 18 de agosto... sorpresa! ya esta actualizada la página, con la mitica subida... La leo y releo.

La sensación de angustia, escalofrio, cansancio y dolor se reflejan claramente en la crónica; que me transporta al sitio de los acontecimentos.

Al final, respiro aliviado al enterarme de todos los detalles... No me dio envidia de la buena, pero si miedo al ver esas ENORMES tractomulas casi encima de los trepadores...
Aprecié el grado de inclinacion de esa rampas... las fotos, describen en detalle el esfuerzo realizado.
Bueno, contento por la noticia del éxito logrado, con la sensación de cansancio por uds vivida, creo que lo mejor es irme a dar un merecido piscinazo! No sin antes FELICITARLOS POR TAN MAGNA TREPADA.

Congratulaciones también por la amena crónica y excelentes fotografias.

hasta pronto Amigos.

Pedro Luque
Florida

 

Muchachos, que sorpresa tan bonita la llamada que recibí de los compañeros que fueron a la línea liderada por el Amigo de todos Miguelito Granados a quien le mando unas gracias muy especiales pues se confirma nuevamente su don de gente.

Que bonito fue escuchar el "sobrino favorito" de Anita, la voz de Wiliam que me recueda cuando armabamos combo para Guatavita cuando ibamos a Sutamarchan, a Alberto con su voz de optimismo y aliento que tanto se necesita por acá,

Al Mamagallista de Alfredo Gálvis quien no la montó tanto esta vez.

A Esther con sus saludos y buenos deseos para mi y para Raiana, lástima que se dañó la comunicación pues hablaba de un futuro bebé, habria que preguntarle a ella...

Lástima no haber escuchado a los demás especialmente a Orlando, ya habrá otra oportunidad.

Cuidense mucho que pronto les escribiré nuevamente.

Henry Gómez
Canadá
ilchenry@yahoo.com

 


 








 

 

 

 













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