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Bogotá octubre 15 de 2018

VUELTA A BOYACÁ, TERCERA ETAPA

Todo lo bueno siempre se acaba pronto

Pasamos la noche del domingo en el Hotel Sarabita de Chiquinquirá, hoy ya es lunes y estamos empacando maleta, preparándonos para la tercera y última jornada ciclística de la Vuelta a Boyacá que organizó Molanito, hasta ahora llevamos acumulados 200 kmts en las dos jornadas anteriores y hoy debemos aplicarnos 115 adicionales para llegar al punto de donde salimos el pasado sábado 13 de octubre, el Condominio San Lorenzo en Chía.

Madrugamos a tomar tinto, antes del desayuno aprovechamos unos minutos para visitar el Pozo de la Virgen en la iglesia de la renovación, un lugar de peregrinación cristiano que queda a media cuadra de hotel, admirable obra arquitectónica que fue construida en 1967. En este video se ilustran las características de la gruta.

Los catorce pedalistas “sobrevivientes” hemos revisado la planimetría de la etapa que nos espera, una larga travesía.

En el comedor se escuchan algunas voces pesimistas y ya algunos tienen planes para hacer solo parte del recorrido, Es que 115 kmts es mucho señalaban. Les comento que lo miremos de esta forma: la distancia a recorrer desde Chiquinquirá hasta el Alto de Tierra Negra son 71 kmts, de allí nos descolgamos hacia Zipaquirá y Chía y como es terreno plano conocido la cosa es más fácil, entonces pensemos por ahora solo en que llegar a Tierra Negra eso ya es coronar el objetivo. Geoffre se sonríe y me responde eso es solo para darnos moral, evidentemente no lo convencí y ni yo mismo me creo, esa jornada es realmente larga, pero la meta sigue siendo la misma del primer día, hacer la Vuelta completa… vamos a ver.

Pulga logra convencer a Fernando de comprar la camiseta Verdillo, se la tengo y barata papá. Venta concretada, Fernando no duda en demostrar su emoción por lucir la casaca que portarán hoy los Ciclobeeres.

Contra la voluntad de Marquitos quien quería salir de eso de una, pactamos hacer una parada en Ubaté para reaprovisionamiento y para comprar los quesitos de llevar a casa. No faltó la promesa de los ciclistas más expertos para irnos en grupo, amanecerá y veremos si la emoción no los hará olvidar ese compromiso.

En el patio central del hotel vimos esta pila, que, aunque no funciona data del siglo pasado. Sandrita se ubicó en el segundo piso y logró, entre otras, esta bonita toma con los pedalistas adentro.

Nuestras reporteras tomaron la foto de la salida frente al hotel Sarabita, la cual se aprecia en la portada, y sin más dilaciones partimos con la decisión de cumplir el objetivo, llegar a Chía en nuestros corceles.

Tomamos la vía a Ubaté, cuando apenas estábamos calentando apareció un ligero ascenso de 800 metros que nos obliga a esforzarnos; en la bajada encontramos un cierre parcial por trabajos de repavimentación en un tramo destapado de un kilómetro aproximadamente que afortunadamente superamos sin problemas. Venía sorprendido porque durante los siguientes 21 kmts hasta llegar a la población de Susa, ya en territorio cundinamarqués el grupo se mantuvo completo, Willy andaba muy calmado en la mitad, los Carrillo en la formación, Pulga pendiente de Nobile, Fernando con ganas de apretar, pero se las aguantaba y Guillermo atrás cerrando. William Trejos se había retrasado en la subidita a la salida de Chiquinquirá y venía a su paso.

Así se mantuvo el lote, prácticamente en fila india, a una velocidad máxima de 30 kmts. La carretera es angosta y el tráfico vehicular de regreso, por ser puente, es bastante intenso. Daniel joven se adelantaba para tomar fotos al grupo, entre varias captó esta excelente y muy curiosa gráfica:

Lástima que esta importante vía no sea de doble calzada y según esta reciente noticia pasarán muchos años antes de que se amplíe.

Al completar 51 kmts en ese terreno con algunas pocas ondulaciones y siempre en grupo (sorpresa!!) llegamos a Ubaté, punto de reabastecimiento y descanso acordado, (los Carrillo se habían adelantado para visitar a un familiar en esa población). Mientras descansábamos esperamos a William Trejos quien había llegado a la meta que se había propuesto para el día.

Nos quedaban 10 kmts para llegar a la siguiente población:Tausa todo el trayecto en terreno plano y luego los temibles 10 kmts de ascenso para coronar en el alto de Tierra Negra. Marcolino y Nobile querían subirse al carro y terminar allí, pero los convencimos de salir adelante y avanzar, en efecto salieron con Ana para obtener una ligera ventaja, minutos después partimos Pulga, Geoffre y yo. Unos 5 minutos después salieron los demás de cacería, por supuesto nos cogieron recien comenzaba la subida.

La subida inicia a pocos metros de Sutatausa, un ascenso sin ningún tipo de descanso, comienza con rampas suaves del 4%, pero que a los cuatros kmts alcanzan hasta el 16% de inclinación. Al llegar a la entrada a Tausa encontramos un descanso y en adelante hasta el alto se suaviza la subida.

Nobile decidió plantar cerca de Tausa, allí yo puse pie en tierra para tomar aire y luego poder concluir la subida. Volví a ver al grupo pasando el peaje de Casablanca donde me esperaban todos sentaditos en el prado al lado de la carretera, disfrutando el descanso por mi culpa.

Como el tráfico por la vía a Zipaquirá era complicado convinimos en parar a la entrada a Cogua, la última hidratada para afrontar los 25 kmts finales. Ana subió su bici al carro de Marcolino, los demás continuamos, el ritmo ya era más fuerte en el grupo, faltando 8 kmts sufrí un pinchazo en mi rueda trasera y aproveché para llegar en la camioneta donde venía Guillermo.

Antes de las dos de la tarde estábamos en la casa de Molanito, disfrutando del almuerzo y celebrando la finalización de esta Vuelta a Boyacá, una linda experiencia que nos deja muchos recuerdos. Muy agradable la convivencia con la familia ciclística durante este puente festivo.

Al llegar quisimos tomar una foto para el recuerdo, en las mismas posiciones en las que nos ubicamos el sábado 13 de octubre a la salida para cumplir la primera etapa. Se la dejamos para que comparen.

Como se aprecia, reservamos el espacio que tenía Víctor en la foto inicial.

Disfruté mucho la compañía de este grupo de amigos en La Vuelta Boyacá, afortunadamente solo me tenían que esperar en las bajadas, en las subidas, en los repechos y en el plano, gracias por su paciencia.

Nuevamente un enorme agradecimiento a Orlando Molano, por haber gestado esa maravillosa idea de la vuelta a Boyacá, por la invitación que nos extendió, y por todo el tiempo y esfuerzo que le dedicó a la organización. Por supuesto el reconocimiento extensivo a su esposa Carmen Cecilia y a su hija María José por la colaboración y el apoyo a Molanito y por habernos acogido en su hogar. Todo fue un éxito les salió mejor de lo planeado. Gracias Molanito por habernos regalado tres días de esparcimiento, tres días en los cuales nos olvidamos de los problemas mientras recorríamos esos bellos paisajes del departamento de Boyacá en nuestras bicicletas. Hoy recordamos esa otra inolvidable prueba que organizó Molanito para celebrar sus 70 años, en octubre del 2015, a la que nos aocmpañó Jorgito Peña QEPD. Acá la crónica.

Gratitud con Marcolino y su familia Margarita y Sandrita, por el acompañamiento en su vehículo y la asistencia y apoyo que nos prestaron en el recorrido.

A Guillermo por su colaboración durante la Vuelta y su valioso apoyo a Molanito en el tema del transporte. Un especial saludo y agradecimiento a Don Elías el conductor de la Van, realmente estaba en todo, muy pendiente del grupo, varias de las fotos fueron logradas por él.

Gracias a Pulga y a Nobile por la gestión en Boyacá con la tienda CicloBR.,

Fue un verdadero placer haber podido compartir con la familia Carrillo, Daniel padre, Daniel hijo y su esposa Paulina una experta en la reportaría a gráfica, un acierto de Guillermo al haberlos invitado, igual que a Nicolás y a Fernando un señor compañero de ruta (gracias por su apoyo a la Tienda CicloBR).

Desde el sábado a la salida cuando nos enteramos, lamentamos mucho la ausencia de Pablito, sabíamos lo ilusionado que estaba, nos imaginamos la frustración, realmente se le extrañó. Alguien decía en broma, al saber el problema de los cálculos renales, “Ahí está pintado Pablito lo tenía todo calculado”.

Una lástima que Víctor no hubiera podido terminar la Vuelta por la caída boba que lo hizo retornar. Lo sentimos mucho.

Gracias al Chinazo por la compañía en la primera etapa, por poco lo convencemos de seguir, pero lo hubiéramos metido en un lio familiar.

Lamentamos también la ausencia de Edgar y de Mauricio Peña, estaban preinscritos, pero por cruce de agendas de turismo familiar no nos pudieron acompañar.

Seguramente que Melki Alberto Rivera hubiera disfrutado al máximo el paseo, pero por prescripción médica se abstuvieron.

En cada recorrido en las tertulias recordamos a nuestros compañeros de CicloBR, cuánto se habrían divertido en su tierra Jacinto y Javi. Nos imaginamos cómo hubieran disfrutado los paisajes los amigos italianos Cuttica y Criscione, como Carlitos con las heladas Póker de la fábrica Boyacense que despachamos en cada llegada; echamos de menos a Ilde, Bolañitos, Hermes, David, Camilo, Héctor, J. Buitrago, A. Otálora, Laura, Ricardo, Alvarito Cuervo, los Manueles, Pacho, Mao Ordóñez, el viejo Rei y a Rafa.

Seguramente Armandito se hubiera evitado el golpe en su ojito, en Boyacá hay esteras, y también se la hubiera gozado al máximo en su territorio, Mariángela se habría ahorrado platica en remedios caseros, pronta recuperación.

Esperamos poder compartir con todos estos amigos en la despedida de este año.

Muchas gracias a los lectores, si tuvieron la paciencia de leer estos tres relatos sobre otra aventura de los Ciclobeeres.

Acá las mejores imagenes de esta etapa

PD:Si no tuvieron oportunidad de leer las crónicas anteriores acá las pueden consultar:

Crónica sábado 13 de octubre de 2018

Crónica domingo 14 de octubre de 2018.

LOS LIOS DEL SARABITA

Me encantó la arquitectura del hotel Sarabita de Chiquinquirá, me sentía en la época colonial. Hablando con los recepcionistas me contaban de las dificultades que ha tenido ese hotel para sobrevivir, por eso llegué directo a preguntarle a mi amigo Google que se las sabe todas, me contó que hace varios años alguien se ganó el Extra de Chiquinquirá, como la lotería de la Gobernación estaba quebradita, no le pagaron al ganador, los demandó y los embargaron, tuvieron que entregar el hotel en garantía.

La deuda más los intereses obviamente la pagaron los contribuyentes. Las malas administraciones impuestas por los políticos de turno impidieron que el hotel fuera rentable y estuvo a punto de ser rematado, en fin, no se sabe cómo sobrevivió con tantos líos.

Si les interesa vale la pena leer estos dos artículos que resumen muy bien la triste historia, la de siempre el despilfarro y la corrupción en el manejo de los bienes públicos.

Artículo uno,

Artículo dos

 

 

 

 

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